Ameba “come cerebros”: alerta tras muerte de un niño

Qué es la ameba “come cerebros” y por qué preocupa en Argentina

Complejo termal clausurado por prevención sanitaria en Catamarca

NewsITe

La muerte de un niño de 10 años en Fiambalá, Catamarca, volvió a poner en foco a la Naegleria fowleri, conocida popularmente como la ameba “come cerebros”. Si bien se trata de una infección extremadamente infrecuente, su alta letalidad llevó a que las autoridades municipales dispusieran la clausura preventiva de un complejo termal en esa localidad.

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La Naegleria fowleri es un organismo unicelular que causa la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una inflamación aguda del cerebro que, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), resulta mortal en el 97% de los casos reportados. Cada año se registran menos de diez infecciones en ese país, lo que muestra lo excepcional del cuadro, pero también su gravedad.

Esta ameba es termófila, es decir, se desarrolla mejor en aguas dulces cálidas, como lagos, lagunas, ríos de curso lento y surgentes termales. Los estudios internacionales señalan que prolifera especialmente en temperaturas cercanas a los 46 grados. También puede aparecer en piscinas mal cloradas o en sistemas de agua potable contaminados, aunque no se encuentra en el agua salada del mar.

Cómo se contagia la Naegleria fowleri

Las amebas como la Naegleria fowleri suelen alimentarse de bacterias presentes en el agua y en el suelo. El problema surge cuando el microorganismo ingresa al cuerpo humano a través de la nariz, algo que puede ocurrir al nadar, bucear, zambullirse con fuerza o incluso al realizar lavados nasales con agua no segura.

Una vez en la cavidad nasal, la ameba puede desplazarse a lo largo del nervio olfatorio, el primero de los nervios craneales, hasta llegar al cerebro. Allí desencadena un proceso inflamatorio severo que deteriora rápidamente el tejido cerebral.

Los especialistas aclaran que la infección no se transmite de persona a persona, ni por gotículas o aerosoles en el aire. Tampoco se adquiere por beber agua contaminada: el riesgo se concentra específicamente en el ingreso del agua infectada por la nariz.

Síntomas y evolución de la enfermedad

El período de incubación de la meningoencefalitis amebiana primaria suele ubicarse entre los tres y catorce días después de la exposición al agua contaminada. Los primeros síntomas pueden confundirse con una infección viral común, lo que dificulta el diagnóstico temprano.

  • Fiebre de inicio brusco
  • Dolor de cabeza intenso
  • Náuseas y vómitos
  • Rigidez de nuca

A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer trastornos sensoriales (alteraciones en el olfato, la vista o la audición), dificultades motrices, confusión, convulsiones y pérdida de la conciencia. En esta etapa se desarrolla una meningoencefalitis hemorrágica necrotizante, un cuadro en el que el tejido cerebral se inflama y se destruye rápidamente.

“Se trata de una infección extremadamente rara, pero de altísima mortalidad, por lo que la consulta temprana ante síntomas neurológicos es clave”, remarcan especialistas en enfermedades infecciosas.

Tratamiento y medidas de prevención

Una vez instalada la infección, el tratamiento se basa en una combinación de fármacos que pueden incluir antimicóticos, antibióticos y otros medicamentos de uso hospitalario. A nivel mundial se han documentado muy pocos casos de pacientes que lograron sobrevivir, lo que está ligado tanto a la agresividad del cuadro como a la dificultad para llegar a un diagnóstico precoz.

Frente a la sospecha de exposición a aguas dulces cálidas o termales, los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud si aparecen dolor de cabeza intenso, fiebre, vómitos, rigidez de cuello o cambios en el comportamiento. Cuanto antes se inicie el abordaje, mayores son las posibilidades –aunque aún limitadas– de respuesta al tratamiento.

  • Evitar zambullidas bruscas y juegos que impliquen que el agua entre con fuerza por la nariz en aguas dulces templadas o calientes.
  • Usar pinzas o tapones nasales en lagos o lagunas donde el agua esté muy cálida.
  • No realizar lavados nasales con agua de red que no haya sido previamente hervida o correctamente tratada.
  • Respetar siempre las indicaciones y clausuras preventivas de las autoridades sanitarias.

La clausura preventiva del complejo termal en Fiambalá se enmarca en este criterio de máxima precaución, mientras los equipos de salud avanzan en los estudios ambientales y epidemiológicos. Aunque el riesgo de infección es extremadamente bajo, la letalidad del cuadro obliga a reforzar la información a la población y a sostener controles estrictos en balnearios y espacios con aguas termales o dulces cálidas.

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