Alzheimer: nueva vía para que los fármacos lleguen al cerebro

Claves de una innovadora estrategia para superar la barrera cerebral

Investigación internacional sobre nuevos tratamientos para el Alzheimer

NewsITe

La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y afecta a millones de personas en el mundo, incluida la Argentina. Se caracteriza por la acumulación anómala de proteínas —placas amiloides y ovillos neurofibrilares— que dañan progresivamente las neuronas y reducen el volumen del cerebro. Pese a años de investigación y enormes inversiones, buena parte de los tratamientos experimentales han fracasado antes de mostrar resultados clínicos claros.

En la reciente Alzheimer’s Association International Conference (AAIC), realizada en Londres, uno de los anuncios que más interés generó entre especialistas fue el de una plataforma tecnológica que busca resolver un obstáculo histórico: lograr que los medicamentos atraviesen la barrera hematoencefálica y lleguen en dosis efectivas al sistema nervioso central.

– Publicidad –

La presentación estuvo a cargo de Ryan Watts, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Stanford, exdirector de Neurociencia de Genentech y actual cofundador y CEO de la biotecnológica Denali Therapeutics, con sede en Estados Unidos. Su experiencia combina investigación básica en neurodegeneración con el desarrollo industrial de fármacos, un punto clave para intentar transformar hallazgos de laboratorio en tratamientos concretos para pacientes.

La barrera hematoencefálica, un muro para los tratamientos

El cerebro cuenta con una protección muy estricta: la barrera hematoencefálica, un sistema que filtra con precisión qué sustancias pueden pasar desde la sangre hacia el tejido nervioso. Ese escudo biológico evita el ingreso de toxinas, pero al mismo tiempo impide que más del 95% de los fármacos en desarrollo alcance concentraciones terapéuticas adecuadas en el cerebro, según los datos compartidos en el congreso.

De este modo, muchos compuestos que muestran efectos prometedores en experimentos de laboratorio nunca logran demostrar beneficios en ensayos clínicos, simplemente porque no llegan a su sitio de acción. Frente a ese callejón sin salida, el equipo de Denali diseñó una plataforma enfocada en «transportar» terapias a través de esta barrera, sin comprometer su función protectora.

Una llave de acceso basada en el receptor de transferrina

La estrategia se apoya en el receptor de transferrina, una proteína presente en la superficie de las células de la barrera hematoencefálica. Ese receptor actúa como una vía de ingreso natural de ciertos componentes desde la sangre hacia el cerebro. Aprovechando este mecanismo, los investigadores desarrollaron moléculas capaces de «engancharse» al receptor y cruzar la barrera llevando consigo enzimas, anticuerpos y terapias genéticas.

El neurólogo argentino Alejandro Andersson (M.N. 65.836), director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA) y asistente a la conferencia, explicó que se trata de «una especie de puerta de entrada diseñada para que los tratamientos lleguen a las regiones correctas del cerebro, en la dosis justa y con un perfil de seguridad aceptable».

Aplicaciones en Alzheimer y otras enfermedades

La plataforma de Denali ya fue validada clínicamente en el síndrome de Hunter, una enfermedad metabólica poco frecuente, lo que constituye una primera prueba de concepto. En el campo del Alzheimer se están investigando dos líneas principales:

  • Un anticuerpo dirigido contra la proteína beta-amiloide, relacionada con el inicio de la cascada neurodegenerativa.
  • Un oligonucleótido diseñado para reducir la producción de proteína tau, asociada a la progresión del deterioro cognitivo y funcional.

Al mismo tiempo, avances recientes en biomarcadores —como análisis de sangre capaces de detectar señales tempranas de Alzheimer— permiten identificar la enfermedad en fases iniciales, cuando las terapias tienen más chances de mostrar eficacia. La nueva tecnología de transporte de fármacos se inscribe en este contexto, apuntando a superar la tercera gran barrera: la física.

Promesa científica con cautela clínica

Tanto Watts como Andersson coincidieron en destacar el carácter prometedor, aunque todavía preliminar, de estos desarrollos. Andersson remarcó que «ya no alcanza con descubrir una buena molécula; hay que lograr que llegue al lugar correcto del cerebro, en la cantidad adecuada y de forma segura». Esa combinación, sostuvo, será decisiva para cambiar el pronóstico de las enfermedades neurodegenerativas.

«Es un avance muy alentador, pero aún falta demostrar que estos abordajes logren frenar de manera significativa el deterioro cognitivo y funcional en pacientes», advirtió el neurólogo argentino al evaluar los resultados presentados en Londres.

En paralelo, los anticuerpos antiamiloide ya aprobados —como lecanemab y donanemab— evidenciaron que intervenir sobre la proteína beta-amiloide puede enlentecer de forma modesta el deterioro en pacientes seleccionados y en estadios tempranos, aunque no curan la enfermedad ni explican por completo la neurodegeneración. En ese escenario, la plataforma de transporte de Denali aparece como una nueva herramienta para potenciar futuras terapias. La comunidad científica coincide en que el camino clínico recién empieza, pero la «puerta de entrada» al cerebro parece un poco más abierta que antes.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -