Álvarez Agis advierte por los límites del plan antiinflacionario

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El economista Emmanuel Álvarez Agis analizó el último dato de inflación y advirtió que la Argentina enfrenta límites estructurales para seguir bajando los precios sin afectar de manera severa la actividad y el empleo. El exviceministro de Economía planteó que el Gobierno de Javier Milei deberá elegir entre acelerar la desinflación o priorizar la continuidad del crecimiento en los próximos meses.
En febrero, la inflación fue del 2,9%, el mismo registro que en enero. Para Álvarez Agis, esa estabilidad no refleja una consolidación del proceso desinflacionario sino, en buena medida, la pérdida del tipo de cambio como ancla de la política económica. Señaló que, desde el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y salvo en los últimos meses, el dólar dejó de cumplir el rol de freno a los aumentos de precios, y que ese cambio se traslada con rezagos a la economía.
El economista recordó que en países con inflaciones de entre 20% y 30% anual es habitual que los movimientos del tipo de cambio impacten en los precios entre seis y doce meses después. A esa dinámica se suman factores internos como la recomposición de tarifas de servicios públicos y el encarecimiento de los alimentos, en particular de la carne, que presionan sobre el índice de precios al consumidor.
El impacto del petróleo y el contexto internacional
Álvarez Agis también puso el foco en el frente externo. Señaló que la suba del precio internacional del petróleo, vinculada a tensiones geopolíticas, puede trasladarse rápidamente al surtidor. Si el barril se ubica cerca de los 100 dólares, calculó que los combustibles podrían aumentar entre 15% y 18%, lo que implicaría algo más de medio punto adicional en la inflación.
No obstante, marcó que ese mismo shock puede traer un beneficio para la balanza de pagos argentina. Con el avance de Vaca Muerta y el aumento de la producción energética, el país podría recibir hasta 1.000 millones de dólares extra por exportaciones de crudo y derivados, un flujo que aliviaría la restricción externa y mejoraría el ingreso de divisas.
Actividad desigual y ganadores del modelo
En cuanto a la actividad económica, el exfuncionario describió un crecimiento con fuertes desequilibrios sectoriales. Mientras los complejos vinculados al agro y la energía muestran expansiones de hasta 35%, ramas como la industria manufacturera y la construcción registran caídas significativas. “El PBI crece, pero cambió drásticamente quién gana y quién pierde”, sostuvo.
- Los sectores ligados al ingreso de dólares, como hidrocarburos y agroexportadores, se consolidan como los principales ganadores del modelo.
- Las actividades intensivas en empleo formal, en especial la industria, aparecen como las más perjudicadas por la combinación de atraso cambiario y costos financieros elevados.
Para Álvarez Agis, esta configuración implica un riesgo para el mercado laboral de calidad y condiciona la sustentabilidad social del esquema económico en el mediano plazo.
Apertura acelerada, tasas altas y desafío político
El economista cuestionó además la velocidad de la apertura comercial impulsada por el Gobierno. Señaló que, si bien la Argentina fue históricamente una economía cerrada, el actual proceso se da en un contexto de tasas de interés muy altas y con un tipo de cambio que resta competitividad. Esa combinación, advirtió, representa una “doble presión” para las empresas que compiten con bienes importados: pierden margen por el dólar y enfrentan un crédito caro para financiar inversiones y reconversión productiva.
En el plano político, consideró que el escenario electoral sigue abierto y que es apresurado dar por asegurada una eventual reelección oficialista. Recordó que en la Argentina los climas de opinión y los equilibrios de poder pueden modificarse con rapidez ante cambios económicos bruscos.
“No veo posible una inflación cero en el corto plazo. Y si se lograra, sería en la paz de los cementerios, con una recesión tan profunda que tampoco sería deseable”, advirtió Álvarez Agis al describir el delicado equilibrio entre desinflación y nivel de actividad.
De cara a los próximos meses, el analista consideró que el principal desafío del Gobierno será atravesar el shock energético global y su impacto inflacionario sin provocar una recesión fuerte. Para ello, sostuvo, será clave moderar el sesgo contractivo de la política monetaria y evitar una caída abrupta de la demanda interna que agrave la pérdida de empleo y profundice las tensiones sociales.

