La dura mirada social de Matías Almeyda antes de enfrentar al Barcelona

NewsITe
En la previa del duelo entre Sevilla y Barcelona, Matías Almeyda volvió a dejar en claro que su mirada trasciende el césped. El entrenador argentino, hoy al mando del conjunto andaluz, ofreció una reflexión cruda sobre el lugar del fútbol en un mundo atravesado por conflictos bélicos y profundas desigualdades sociales.
“Hay guerras y nosotros estamos hablando de jugar un partido”, lanzó Almeyda en conferencia de prensa, marcando distancia del discurso habitual en el ambiente. Para el exmediocampista, el fútbol convive en una contradicción permanente: por un lado, genera pasión, ilusión y trabajo para miles de personas; por el otro, forma parte de un engranaje que muchas veces continúa funcionando como si nada ocurriera fuera del estadio.
Almeyda reconoció que el deporte le permitió viajar, conocer culturas y establecer vínculos en distintos países. Sin embargo, remarcó que esa cara luminosa del fútbol no puede ocultar lo que sucede a nivel global. “El fútbol tiene algo muy lindo, pero también es el reflejo de la sociedad. El negocio tiene que seguir y todo va”, enfatizó, dejando en evidencia la lógica económica que domina al espectáculo.
Para graficar el contraste, el técnico señaló que un cohete puede costar 50 millones de euros mientras en África el hambre sigue siendo una realidad cotidiana. En su lectura, esos recursos podrían destinarse a alimentos, salud o educación. Su planteo pone en discusión las prioridades del sistema y expone cómo el deporte de elite convive con problemáticas estructurales que afectan a millones de personas.
Un fútbol cada vez más lejos de la gente
Almeyda también cuestionó la creciente distancia entre el fútbol profesional y los hinchas. Recordó que, décadas atrás, era habitual que los aficionados pudieran acercarse a los entrenamientos, dialogar con los jugadores y compartir momentos que hoy parecen impensados en la era de los grandes contratos y las estructuras hiperprofesionalizadas.
- Permitir el acceso de los hinchas a ciertas prácticas.
- Detenerse para firmar autógrafos y sacarse fotos.
- Reforzar el vínculo directo entre plantel, periodistas y público.
Según contó, intenta recuperar ese lazo abriendo algunos entrenamientos, saludando a los simpatizantes y habilitando espacios de cercanía que la industria fue recortando. “Periodistas, entrenadores y árbitros estamos muy separados. Antes no era así”, lamentó, al tiempo que describió un ecosistema cada vez más blindado.
“El fútbol es el fiel reflejo de las sociedades. Socialmente, el mundo está retrocediendo y todos somos parte de eso”, advirtió Almeyda, en una definición que trasciende lo deportivo.
Mientras Sevilla se prepara para enfrentar al Barcelona, las palabras de Almeyda invitan a mirar más allá del resultado y preguntarse qué lugar ocupa el fútbol en un mundo en crisis, y hasta qué punto puede –o debe– seguir funcionando como si nada ocurriera fuera del campo de juego.

