Argentina, entre Washington y Medio Oriente: ¿alineamiento con costo?

NewsITe
El creciente acercamiento del Gobierno argentino a la Casa Blanca en el conflicto de Medio Oriente abre un debate sobre los eventuales costos geopolíticos que podría enfrentar el país en un escenario internacional cada vez más inestable. Así lo planteó el analista internacional Juan Negri, quien advirtió que un alineamiento rígido con Washington, especialmente en la tensión con Irán, puede generar vulnerabilidades de cara al futuro.
Negri describió que la estrategia oficial se apoya en una lectura del mundo como un tablero de disputa hegemónica entre Estados Unidos y China. Bajo esa lógica, Argentina se ubica de manera explícita dentro del bloque occidental. “En el gobierno argentino hay un esquema que plantea que estamos en un contexto de disputa hegemónica entre China y Estados Unidos, donde se configura un mundo de amigos y enemigos”, analizó el especialista en declaraciones a Splendid AM 990.
Según esta visión, por razones históricas, culturales y geográficas, el país no podría adoptar un perfil cercano a Beijing y, en cambio, tendería naturalmente a fortalecer la relación con Washington. La expectativa oficial es que este alineamiento redunde en respaldo político, diplomático y económico en momentos de dificultades internas, en especial frente a organismos multilaterales de crédito y foros internacionales.
Beneficios inmediatos y dudas de largo plazo
El analista reconoció que ya se verificaron gestos concretos de apoyo por parte de Estados Unidos hacia la Argentina en los últimos años, aunque planteó interrogantes sobre la sostenibilidad de ese acompañamiento. La incógnita central es si esa ayuda se mantendrá más allá de la actual administración y de los intereses coyunturales de la política interna norteamericana.
Al mismo tiempo, Negri remarcó que la fuerte identificación con la agenda de Washington en Medio Oriente puede derivar en costos diplomáticos y de seguridad si la escalada con Irán se prolonga. “Te coloca en un lugar incómodo porque pasás a involucrarte en conflictos que en principio no tendrías por qué protagonizar”, advirtió el experto, al señalar que la exposición puede crecer si se profundiza la confrontación regional.
- Mayor visibilidad de Argentina como país alineado con el bloque occidental.
- Potenciales tensiones con actores como Irán y sus aliados.
- Dependencia de los cambios políticos internos en Estados Unidos.
Escalada regional y cambios en la lógica de los conflictos
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Negri interpretó la actual crisis entre Estados Unidos e Irán como parte de un entorno global donde los conflictos armados de menor escala se vuelven cada vez más frecuentes. La caída del multilateralismo y el debilitamiento de los organismos internacionales, sostuvo, generan un escenario “más muscular”, en el que los Estados recurren con mayor facilidad a la fuerza para resolver disputas.
En ese marco, analizó que la estrategia inicial de Washington apuntaba a una operación breve, pero que la decisión de asesinar a un líder religioso iraní implicó una fuerte suba en la apuesta política y militar. Del otro lado, Irán respondió elevando el costo regional del conflicto para Estados Unidos, con ataques contra objetivos en países del Golfo como Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, lo que podría derivar en una confrontación más extensa en el tiempo.
“Podríamos estar frente a un conflicto de mayor duración, algo parecido a lo que ocurrió con la guerra entre Rusia y Ucrania”, evaluó Negri, aunque descartó que el escenario actual derive en una tercera guerra mundial.
El especialista consideró baja la probabilidad de una guerra global, en parte porque China, pese a su peso creciente como potencia, no parece dispuesta a involucrarse militarmente en un choque directo. De todos modos, subrayó que la política exterior estadounidense no sólo responde a cálculos geoestratégicos, sino también a factores domésticos, como el impacto económico en la vida cotidiana de los votantes. En ese entramado complejo, el lugar que elija ocupar Argentina —y el grado de alineamiento con Washington— podría tener consecuencias duraderas en su margen de maniobra internacional.

