La visión periférica, un factor clave y poco medido al volante

La seguridad vial no depende solo de ver nítidamente las señales o la ruta. Especialistas advierten que el campo visual, es decir, el espacio que alcanzamos a percibir sin mover los ojos, es tan importante como la agudeza visual y que su deterioro aumenta de manera significativa el riesgo de sufrir accidentes de tránsito, en especial en personas mayores.
El médico oftalmólogo Omar López Mato, miembro de la Cámara de Medicina Oftalmológica (CAMEOF), explicó que el campo visual puede imaginarse como “una isla de visión en un mar de ceguera”, con una zona central de mayor sensibilidad —la agudeza visual— y una pequeña mancha ciega donde se ubica la salida del nervio óptico. Cada ojo tiene su propio campo, que se superpone parcialmente con el del ojo contralateral y, en conjunto, permite abarcar unos 180 grados.
El examen del campo visual se realiza hoy principalmente mediante analizadores computarizados o sistemas con antiparras especiales que proyectan estímulos luminosos mientras el paciente mantiene la mirada fija en un punto. Históricamente se utilizó la campimetría del Dr. Goldmann, con una cúpula donde se evaluaba la sensibilidad en distintas zonas. Estas pruebas permiten detectar defectos sutiles que, en muchos casos, pasan inadvertidos para el propio paciente.
Patologías oculares que afectan la conducción
Según López Mato, la extensión normal del campo visual ronda los 90° hacia el lado temporal, 70° hacia abajo, 60° hacia el lado nasal y 55° hacia arriba. Diversas patologías pueden reducir ese campo: enfermedades oculares como el glaucoma, metabólicas como la diabetes, trastornos neurológicos, tumores cerebrales o hipofisarios y problemas vasculares a lo largo de toda la vía óptica, desde el ojo hasta la corteza occipital.
Los llamados defectos campimétricos tienen valor localizador, ya que ayudan a determinar en qué tramo de la vía óptica se encuentra la lesión. Sin embargo, casi la mitad de los pacientes no nota que perdió parte de su campo visual hasta que se somete a un examen específico. Se estima que entre el 3% y el 20% de la población presenta alteraciones leves o graves, porcentaje que aumenta marcadamente después de los 65 años.
Más accidentes nocturnos y subdiagnóstico en mayores de 65
Un estudio realizado en Rotterdam, citado por el especialista, mostró que en mayores de 65 años con defectos campimétricos se duplica la tasa de accidentes viales respecto de la media, especialmente durante la noche. Aun así, la mitad de las personas con alteraciones del campo visual desconoce su limitación.
- Entre los mayores de 60 años que sufrieron algún accidente vial, el 55% presentaba defectos del campo visual.
- El glaucoma es la causa más frecuente de estos defectos: afecta al 2% de la población mayor de 40 años y al 14% de los mayores de 60.
- Otras causas graves incluyen desprendimientos de retina, retinopatía diabética, trombosis venosas retinianas y neuritis óptica, como la asociada a esclerosis múltiple.
- Entre el 20% y el 60% de quienes sobreviven a un accidente cerebrovascular presentan cuadrantanopsias o hemianopsias, es decir, pérdida de porciones del campo visual.
- Los tumores cerebrales generan defectos campimétricos en uno de cada cuatro casos; los tumores hipofisarios, en ocho de cada diez.
Revisar el registro de conducir: el pedido de los oftalmólogos
La legislación argentina define la ceguera no solo por la baja agudeza visual (1/10 o 20/200), sino también por la reducción del campo visual a menos de 20°. López Mato advierte que, si no se mide esta variable en los exámenes para obtener o renovar el registro de conducir, se corre el riesgo de habilitar a personas que legalmente podrían considerarse ciegas por su visión periférica.
“Tener buena agudeza visual no debería ser condición suficiente para aprobar el registro de conducir. El examen del campo visual es necesario para determinar la aptitud para manejar y así lo establece la ley de tránsito”, remarcó el oftalmólogo.
Por esto, especialistas proponen que, a partir de cierta edad —por ejemplo, 65 años—, la aptitud visual para conducir dependa de un certificado emitido por un oftalmólogo que incluya obligatoriamente la evaluación del campo visual, ya sea con campimetría de Goldmann o estudios computarizados. La medida no solo mejoraría el control sobre los conductores, sino que también permitiría detectar patologías silenciosas antes de que provoquen accidentes. La recomendación se extiende a toda persona que conduzca de manera frecuente, incluso si no nota cambios en su vista.

