Alerta sanitaria por una enfermedad neurológica que afecta a bovinos de pastoreo en la provincia de Buenos Aires

El INTA Balcarce advirtió sobre la detección de episodios compatibles con polioencefalomalacia nutricional, una enfermedad que afecta el sistema nervioso del ganado. Los veterinarios recomiendan identificar los síntomas de manera temprana y revisar la alimentación de los animales.

Alerta sanitaria por una enfermedad neurológica que afecta a bovinos de pastoreo en la provincia de Buenos Aires

El Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA Balcarce emitió una alerta sanitaria tras registrar episodios de signos neurológicos en bovinos a pastoreo, con un diagnóstico presuntivo de polioencefalomalacia nutricional (PEM). La enfermedad, que afecta principalmente a los rumiantes, puede provocar alteraciones en la movilidad, pérdida de visión, convulsiones e incluso la muerte en los casos más graves.

El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) explicó que esta enfermedad suele asociarse con establecimientos de engorde a corral o sistemas de producción que utilizan dietas con suplementación energética. Sin embargo, advirtió que también puede manifestarse en animales que se alimentan mediante pastoreo, especialmente durante la primavera, cuando los episodios pueden presentar una marcada estacionalidad.

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Ante la aparición de síntomas compatibles con esta enfermedad, los especialistas recomendaron consultar rápidamente a un médico veterinario para evaluar a los animales y establecer el tratamiento correspondiente. También destacaron la importancia de revisar la dieta y las condiciones de manejo nutricional para identificar posibles factores relacionados con el desarrollo de los cuadros neurológicos.

Qué provoca la enfermedad neurológica en bovinos

La polioencefalomalacia nutricional es una enfermedad neurológica no infecciosa que afecta principalmente a bovinos, ovinos y caprinos. Entre sus principales causas nutricionales se encuentran la deficiencia de tiamina, conocida como vitamina B1, y el consumo excesivo de azufre a través de los alimentos o el agua de bebida.

La deficiencia de tiamina puede producirse cuando disminuye la generación de esta vitamina en el rumen o cuando proliferan bacterias que producen tiaminasa, una enzima que la destruye. Los cambios bruscos de alimentación, la acidosis ruminal y las dietas con altos niveles de carbohidratos pueden favorecer estas alteraciones.

Otro factor asociado con la enfermedad es el exceso de azufre, que puede provenir de determinados alimentos, granos de destilería, subproductos o del agua que consumen los animales. Esta condición favorece la generación de sulfuro de hidrógeno en el rumen, una sustancia que puede interferir con el metabolismo energético del cerebro.

Cuáles son los síntomas y qué recomiendan los veterinarios

Los bovinos afectados pueden presentar alteraciones visibles en su comportamiento y movilidad. Entre los signos clínicos más característicos aparecen la elevación de la cabeza con la mirada fija hacia arriba, la presión de la cabeza contra objetos o paredes, la falta de coordinación al caminar y un estado de letargo.

La enfermedad también puede ocasionar ceguera cortical, una alteración que provoca que los animales choquen contra objetos, aunque conserven el reflejo pupilar ante la luz. En cuadros de mayor gravedad pueden aparecer hiperextensión del cuello hacia atrás, convulsiones y muerte.

Frente a estas manifestaciones, el INTA Balcarce y el Colegio de Veterinarios bonaerense remarcaron la necesidad de detectar los signos neurológicos de manera temprana y solicitar asistencia profesional. La evaluación veterinaria y la revisión de la alimentación constituyen las principales recomendaciones para abordar los episodios que motivaron la alerta sanitaria.

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