Alerta por hipertensión: pocos argentinos logran controlarla

Solo la mitad de los hipertensos está en tratamiento en el país

Controles de presión arterial en entorno médico

NewsITe

En la Argentina, la hipertensión arterial se consolidó como uno de los principales problemas de salud pública. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, los datos más recientes muestran que una gran parte de la población vive con presión alta sin saberlo, o bien sin recibir el tratamiento adecuado para mantenerla bajo control.

De acuerdo con estimaciones internacionales de la Federación Mundial del Corazón, la hipertensión afecta a 1 de cada 4 adultos en el mundo, pero solo 1 de cada 5 consigue controlar sus valores de presión arterial. En nuestro país, las cifras locales no son más alentadoras y encienden una fuerte señal de alarma entre los especialistas.

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Un estudio del Servicio de Cardiología del Hospital de Clínicas de la UBA reveló que el 63,9% de las personas evaluadas tenía hipertensión arterial. Sin embargo, solo el 49% de ese grupo se encontraba bajo tratamiento farmacológico y apenas el 10% presentaba valores dentro de los parámetros recomendados (por debajo de 140/90 mmHg para la mayoría de los adultos).

Radiografía de la hipertensión en la Argentina

La Sociedad Argentina de Cardiología estima que 1 de cada 3 habitantes del país es hipertenso, con mayor frecuencia en varones. Más de la mitad (55,5%) recibe medicación, pero cerca del 38,8% desconoce que padece presión alta. Además, solo el 24,2% de las personas diagnosticadas logra mantener su presión en niveles adecuados de manera sostenida.

“La hipertensión arterial es la principal causa de accidente cerebrovascular (ACV) y de insuficiencia cardíaca. Como una gran parte de los pacientes son asintomáticos, la mayoría de los diagnósticos se realiza en controles de rutina. Y apenas uno de cada cinco recibe tratamiento y alcanza un control adecuado”, explicó la cardióloga Verónica Volberg, jefa de la División de Cardiología del Hospital de Clínicas.

El mismo estudio identificó que, entre el 37% de personas sin diagnóstico de hipertensión, un 10% registraba valores de presión por encima de lo normal, lo que revela un importante subregistro y la necesidad de intensificar los controles periódicos.

Colesterol, sedentarismo y otros factores que agravan el cuadro

Los especialistas advierten que la hipertensión rara vez aparece sola. En la investigación del Hospital de Clínicas, el 43% de los participantes presentaba alteraciones en el perfil lipídico —niveles elevados de colesterol y triglicéridos— y el 59,9% tenía placas de ateroma, es decir, depósitos de colesterol en las arterias.

“Toda persona con evidencia de placas en los vasos debería estar bajo tratamiento con alguna estatina, independientemente de su colesterol”, señaló Volberg. A esto se suma el sedentarismo, que afectó a más de la mitad de los encuestados, y las marcadas diferencias entre hombres y mujeres: los varones mostraron una mayor prevalencia de hipertensión (75% frente a 53%) y menor adherencia al tratamiento una vez realizado el diagnóstico.

Esta brecha también se replica en la edad de aparición de los eventos cardiovasculares. Según la División de Cardiología del Hospital de Clínicas, la edad promedio del primer infarto agudo de miocardio es aproximadamente diez años menor en los hombres que en las mujeres, un dato que refuerza la necesidad de intervenir tempranamente sobre los factores de riesgo.

Prevención y hábitos saludables, la clave para reducir el riesgo

Desde el Hospital de Clínicas destacan que más del 80% de los eventos cardiovasculares graves —como infartos y ACV— pueden prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y la adopción de hábitos de vida saludables. El control periódico de la presión, el manejo del colesterol y la diabetes y la consulta médica oportuna son pilares básicos.

  • Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, semillas y frutos secos, reduciendo el consumo de carnes rojas y alimentos ultraprocesados.
  • Realizar actividad física de forma regular. Para personas sedentarias se recomiendan caminatas o bicicleta en lapsos breves, aumentando de manera progresiva la duración y la intensidad.
  • No fumar y evitar la exposición al humo de tabaco ajeno.
  • Controlar y tratar la presión arterial, la diabetes y el colesterol según indicación médica.
  • Respetar las horas de descanso y realizar chequeos periódicos con profesionales de la salud.

“Muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse tempranamente con controles simples y oportunos. Es fundamental un control temprano de todos los factores de riesgo, una dieta con menos sal y menos procesados, y más ejercicio”, remarcó la Dra. Verónica Volberg.

Los especialistas coinciden en que la hipertensión es silenciosa pero prevenible. Un monitoreo regular de la presión arterial, sumado a cambios sostenidos en el estilo de vida, puede marcar la diferencia entre vivir con alto riesgo cardiovascular o lograr una buena calidad de vida a largo plazo.

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