Un tablero mundial en máxima tensión, con impacto directo en la región

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El economista brasileño Paulo Nogueira Batista Jr., exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió que el mundo atraviesa la situación geopolítica más delicada desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con un entramado de conflictos que combina guerras abiertas, crisis energética y disputas por la hegemonía global. En diálogo con la radio Splendid AM 990, sostuvo que este escenario tiene efectos directos sobre América Latina y, en particular, sobre la relación entre Brasil y la Argentina.
Batista describió un mapa internacional atravesado por múltiples focos de tensión, desde Medio Oriente hasta Europa del Este, en un contexto que, según su mirada, configura “el cuarto shock internacional del petróleo”. La interrupción del tráfico en zonas estratégicas como el Estrecho de Ormuz impactó de manera inmediata en la economía global, sobre todo a través del encarecimiento del crudo y de los costos logísticos asociados, presionando sobre los precios y la inflación en varias economías emergentes.
En este marco, el economista alertó sobre la creciente presión de Estados Unidos sobre América Latina. Recordó que en documentos oficiales recientes, Washington volvió a definir a la región, “de Groenlandia a la Patagonia”, como un área de influencia prioritaria. Para Batista, esta doctrina reactualiza lógicas propias de la Guerra Fría y enciende una señal de alarma: los intereses estratégicos de Estados Unidos, remarcó, “no siempre coinciden con los nuestros”, lo que puede traducirse en tensiones comerciales, financieras y diplomáticas.
América Latina entre la hegemonía digital y la disputa financiera
Otro de los puntos que subrayó fue la pérdida de soberanía digital en América Latina. A su entender, la fuerte dependencia tecnológica de plataformas, infraestructuras y sistemas de vigilancia controlados por potencias extranjeras constituye un riesgo estructural. Señaló que Estados Unidos e Israel concentran capacidades críticas en materia de datos e información, lo que puede derivar en mecanismos de injerencia y en un debilitamiento de la calidad democrática si no existen marcos regulatorios robustos.
En ese sentido, advirtió que la inteligencia artificial, aunque ofrece ventajas productivas y de eficiencia, plantea desafíos sociales y políticos que deben ser abordados por los Estados. La regulación de algoritmos, la protección de datos personales y la transparencia en el uso de herramientas de vigilancia se vuelven, según Batista, debates centrales para los gobiernos latinoamericanos en los próximos años.
Batista también se refirió al avance del sistema de pagos instantáneos Pix en Brasil, al que calificó como “uno de los mejores del mundo”. La expansión de esta herramienta pública, que permite transferencias rápidas y de bajo costo, generó fricciones con grandes empresas financieras internacionales. De acuerdo con su análisis, compañías como Visa y Mastercard perdieron terreno frente al Pix y han buscado apoyo político en Estados Unidos, incluso durante la administración de Donald Trump, para denunciar supuesta competencia desleal y presionar a Brasil en instancias multilaterales.
BRICS, desdolarización y consecuencias políticas en el Cono Sur
El economista vinculó estas tensiones económicas y tecnológicas con un proceso más amplio de reconfiguración del poder global, en el que el bloque BRICS intenta consolidarse como alternativa al sistema financiero dominado por Occidente. Según explicó, los países miembros avanzan en mecanismos de desdolarización, promoviendo transacciones en monedas locales y explorando instrumentos que reduzcan la dependencia del dólar en el comercio y el crédito internacionales.
En el plano político regional, Batista fue particularmente crítico del presidente argentino Javier Milei, al que describió como “un presidente extremadamente problemático” y, en su opinión, “peor que Bolsonaro”. Aseguró que la situación económica y social de la Argentina es “muy frágil”, algo que genera preocupación en Brasil por el peso que tiene la relación bilateral en el Mercosur, el comercio y la coordinación energética.
Respecto de Brasil, consideró que las próximas elecciones presidenciales serán decisivas no solo a nivel interno, sino también para el equilibrio de fuerzas en América Latina. Afirmó que se tratará de “las elecciones más importantes de la historia brasileña” y anticipó un escenario de fuerte polarización, con Luiz Inácio Lula da Silva aún como favorito, pero en una contienda muy disputada frente al bolsonarismo.
- Escalada de tensiones geopolíticas y energéticas con impacto global.
- Mayor presión de Estados Unidos sobre América Latina como zona de influencia.
- Riesgos por la pérdida de soberanía digital y el avance de sistemas de vigilancia.
- Consolidación del Pix como sistema de pagos y su disputa con gigantes financieros.
- BRICS y el intento de desdolarizar el comercio internacional.
“Si Brasil elige al hijo de Bolsonaro, será una victoria espectacular del imperialismo americano”, advirtió Batista, al proyectar un eventual giro político que reforzaría la influencia de Washington en la región.
En un contexto global marcado por la incertidumbre, las definiciones electorales en Brasil y la evolución de la crisis económica argentina aparecen, según el economista, como piezas clave de un tablero regional donde se cruzan la disputa por los recursos energéticos, la soberanía tecnológica y la búsqueda de mayor autonomía frente a las grandes potencias.

