Alerta joven: bajan embarazos pero suben las ETS

Prevención en la mira: luces y sombras en la salud sexual adolescente

Prevención del embarazo adolescente y aumento de ETS en Argentina

NewsITe

En la última década, Argentina logró un descenso histórico de los nacimientos en adolescentes: de unos 117.000 partos anuales en menores de 19 años en 2013 a menos de 48.000 en 2023. La cifra supone una baja de entre el 60% y el 70% en embarazos llegados a término, un logro vinculado a más acceso a métodos anticonceptivos y a la implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

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Sin embargo, especialistas advierten que este avance convive con una nueva preocupación sanitaria: el fuerte aumento de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) entre jóvenes de 15 a 24 años. La ginecóloga Valeria Valko, de la obra social Ospedyc, remarcó que el escenario epidemiológico enciende una “alerta urgente” porque la caída de los nacimientos no implica, necesariamente, una merma equivalente en los embarazos no planificados.

Según la médica, la sífilis encabeza el crecimiento de las ETS, con un incremento cercano al 75% respecto de 2022. A esto se suman más diagnósticos de gonorrea, clamidia, herpes y virus del papiloma humano (HPV). El patrón se repite en servicios de salud pública y privada de distintas regiones del país, lo que confirma una tendencia sostenida y preocupante.

Derechos, información y prevención integral

En este contexto, profesionales y organizaciones especializadas subrayan que el eje debe ponerse en la prevención y en el ejercicio efectivo de los derechos sexuales y reproductivos. La legislación argentina garantiza el acceso gratuito a métodos anticonceptivos en hospitales, centros de salud y a través de obras sociales, a partir de los 13 años y sin necesidad de concurrir con una persona adulta.

La Educación Sexual Integral (ESI) aparece como otro pilar central: permite brindar información científica, derribar mitos, fortalecer la autonomía para decidir sobre el propio cuerpo y detectar situaciones de violencia o abuso. Su aplicación plena en escuelas y espacios comunitarios sigue siendo una demanda recurrente de especialistas y organizaciones de la sociedad civil.

  • Acceso a anticonceptivos: píldoras, inyecciones, implantes subdérmicos y dispositivos intrauterinos (DIU) disponibles en el sistema de salud.
  • Prevención de la violencia y abusos sexuales: abordaje temprano de casos de embarazos no intencionales en niñas, niños y adolescentes.
  • Promoción activa de derechos: especial énfasis en personas con discapacidad y grupos históricamente vulnerados.

Doble protección y la importancia de la consulta médica

Frente al aumento de las ETS, las y los especialistas insisten en la necesidad de la doble protección: combinar un método anticonceptivo eficaz con el uso correcto y constante del preservativo, único método de barrera que reduce el riesgo de transmisión de infecciones durante las relaciones sexuales.

Las consultas ginecológicas y con equipos de salud sexual cumplen un rol clave no solo para la indicación de métodos anticonceptivos, sino también para ofrecer información clara, sin tabúes, sobre el funcionamiento del cuerpo, el consentimiento y los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes.

“Aunque se ha avanzado en la reducción de embarazos no planificados en adolescentes, el reciente aumento de enfermedades de transmisión sexual demuestra que no debemos bajar la guardia. Elegir un método anticonceptivo requiere información y acompañamiento, y el uso correcto del preservativo sigue siendo central en cada relación sexual”, destaca la doctora Valeria Valko.

Con mejores políticas de prevención, aplicación efectiva de la ESI y un sistema de salud accesible y libre de prejuicios, los especialistas coinciden en que es posible sostener la baja de embarazos adolescentes y, al mismo tiempo, frenar el avance de las ETS en la población joven.

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