El comercio ilícito de tabaco golpea la recaudación y la seguridad

NewsITe
Un informe reciente de la consultora internacional KPMG encendió nuevas alarmas sobre el crecimiento del mercado ilícito de cigarrillos en América Latina y otros países, fenómeno que ya tiene un impacto millonario en las cuentas públicas y se vincula de manera directa con redes de crimen organizado.
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De acuerdo con el estudio, en un grupo de 11 países analizados —entre ellos Argentina, México, Perú, Paraguay, Panamá, Brasil, Ecuador y Canadá— el 31,9% del consumo total de cigarrillos se realiza por fuera del circuito legal. Traducido a la vida cotidiana, esto significa que uno de cada tres cigarrillos que se fuman en la región es de origen ilegal.
Solo en el último año se habrían consumido alrededor de 77.000 millones de cigarrillos ilícitos, lo que se traduce en una pérdida fiscal estimada en 8.500 millones de dólares para los Estados. El dato más preocupante es la tendencia: se trata de un incremento del 17% respecto del período anterior, lo que confirma que se trata de un negocio en expansión.
Argentina: un negocio ilegal que se mantiene firme
En el caso argentino, el informe calcula un consumo anual de unos 36.000 millones de cigarrillos. De ese total, aproximadamente 3.900 millones corresponden al circuito ilegal, es decir, un 10,7% del mercado. La participación del ilícito se mantiene relativamente estable desde 2021, pero en niveles suficientemente altos como para generar preocupación en los organismos de control.
La pérdida fiscal estimada para Argentina asciende a 332 millones de dólares, recursos que dejan de ingresar al Estado y que podrían destinarse a políticas públicas, especialmente en salud, donde el tratamiento de enfermedades asociadas al tabaquismo representa un costo creciente.
El documento subraya además el rol de las denominadas marcas C&C (sigla que agrupa a los productos falsificados y de contrabando), que vienen representando entre el 10% y el 11% del mercado ilícito en los últimos años. Estos cigarrillos suelen venderse a precios sensiblemente más bajos que los legales, lo que incentiva su consumo, en especial en contextos de alta inflación y pérdida de poder adquisitivo.
Redes transnacionales y producción clandestina a escala industrial
El avance del contrabando y la falsificación de cigarrillos está estrechamente ligado a estructuras criminales complejas. En Argentina, una reciente investigación judicial permitió desarticular una organización transnacional dedicada a la producción clandestina a gran escala, con ramificaciones en varias provincias.
El operativo, comandado por el juez federal de Gualeguaychú, Hernán Viri, el fiscal federal Pedro Rebollo y el auxiliar fiscal Matías Sosa, derivó en 24 allanamientos simultáneos en Entre Ríos, Ciudad de Buenos Aires, San Luis, San Juan y Mendoza. Según las estimaciones judiciales, el golpe económico a la organización rondó los 8 millones de dólares en bienes y mercadería secuestrada, lo que equivaldría aproximadamente al 25% del mercado ilegal de cigarrillos en el país.
La banda operaba una planta clandestina en la provincia de San Luis, donde se producían cerca de 80.000 paquetes de cigarrillos por día, más de 35 millones de atados al año. Entre los productos incautados se encontraron falsificaciones de marcas reconocidas, en infracción a la normativa de propiedad intelectual, fiscal y sanitaria.
Trata laboral y sofisticados mecanismos de evasión
Además de la dimensión económica, la investigación dejó al descubierto la utilización de mano de obra en condiciones de extrema vulnerabilidad. En la planta clandestina se detectó la presencia de trabajadores extranjeros en situación migratoria irregular, sometidos a explotación laboral, lo que introduce el agravante de posibles delitos vinculados a la trata de personas.
El esquema criminal incluía, según la pesquisa, el uso de dispositivos inhibidores de señal para obstaculizar comunicaciones y evitar el seguimiento de la mercadería, así como la falsificación de certificados oficiales y documentación de respaldo con la que se intentaba simular exportaciones de cigarrillos desde Paraguay.
Las conclusiones del informe y las investigaciones judiciales recientes coinciden en un diagnóstico: el mercado ilícito de cigarrillos se consolidó como una fuente relevante de financiamiento para el crimen organizado y un serio problema de recaudación fiscal en la región.
En este contexto, especialistas advierten que el desafío para los gobiernos será combinar controles más estrictos sobre la cadena de producción y comercialización, cooperación internacional y políticas de prevención del consumo, con el objetivo de reducir tanto el negocio ilegal como sus impactos en la salud y la seguridad pública.

