Alarma y pánico en Israel: relato del embajador argentino

“Lo más traumático es cuando suena la alarma”

Embajador argentino en Israel Axel Walhnish durante una entrevista

NewsITe

El embajador argentino en Israel, Axel Walhnish, describió el clima de extrema tensión que se vive en ese país en medio del conflicto bélico, y aseguró que uno de los momentos más difíciles para la población es cuando se activan las alarmas de ataque y todas las personas entran en pánico al buscar refugio.

Desde Tel Aviv, el diplomático relató que la vida cotidiana se encuentra profundamente alterada: las clases están suspendidas en muchas zonas, las calles lucen vacías y una gran cantidad de comercios permanece cerrada ante el riesgo permanente de nuevos bombardeos. En ese contexto, Walhnish remarcó que el impacto psicológico en la sociedad es enorme y que la sensación de incertidumbre se mantiene las 24 horas del día.

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“Es muy traumático todo para la sociedad porque no hay clases, salís a la calle y se ve vacía, muchos negocios cerrados, pero lo más traumático es que suena la alarma y entrás en pánico”, explicó en declaraciones radiales. El embajador detalló que, ante cada advertencia de ataque, las personas tienen apenas unos segundos para resguardarse en refugios preparados especialmente para esa situación.

Walhnish también describió la experiencia dentro de esos refugios, donde se escuchan explosiones similares a “truenos” y se siente cómo vibra la estructura con cada impacto cercano. Según señaló, el hecho de saber que se está bajo posible ataque y de percibir el temblor de las paredes incrementa el miedo y deja una huella emocional difícil de superar, tanto en adultos como en niños.

“Las bombas matan personas, no ideas”

Durante la entrevista, el embajador argentino remarcó además que, a su entender, la guerra no aporta soluciones duraderas a los conflictos políticos y territoriales de la región. “La guerra nunca va a solucionar nada”, señaló, y subrayó que el uso de la fuerza solo multiplica el sufrimiento de la población civil, que debe interrumpir su vida cotidiana para intentar sobrevivir.

En ese sentido, Walhnish sostuvo que la violencia armada destruye ciudades, familias y proyectos de vida, pero no consigue eliminar las ideas ni los reclamos políticos de fondo. Por ello, abogó por la búsqueda de caminos diplomáticos y de negociación que permitan avanzar hacia acuerdos estables y mecanismos de convivencia que eviten nuevas escaladas bélicas.

  • Suspensión de clases y actividades en varias zonas de Israel.
  • Calles semivacías y comercios cerrados por temor a nuevos ataques.
  • Población en estado de alerta permanente ante el sonido de las alarmas.
  • Refugios antiaéreos convertidos en parte de la rutina diaria.

“Las bombas matan personas, no ideas”, advirtió Axel Walhnish al reclamar una salida política y diplomática al conflicto.

La situación sigue en evolución y las autoridades locales mantienen los dispositivos de seguridad activos. Mientras tanto, testimonios como el del embajador argentino ponen en primer plano el costado humano del conflicto y el impacto profundo que la guerra tiene sobre la vida diaria de millones de personas.

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