Trabajadores en vilo por la concesión de la Unidad Turística

NewsITe
La decisión del Gobierno nacional de avanzar en la concesión por 30 años de la histórica Unidad Turística Chapadmalal encendió las alarmas entre los trabajadores del complejo, que denuncian un escenario de alta incertidumbre laboral y cuestionan la falta de información oficial. El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el marco de la estrategia oficial de reducir la presencia del Estado en distintos sectores mediante la incorporación de capital privado.
Durante su conferencia de prensa, Adorni sostuvo que el objetivo de la concesión es “atraer inversión privada que restaure y eleve la calidad del complejo para que pase a estar finalmente al servicio de la gente”, y remarcó que la medida también apunta a disminuir los costos de mantenimiento que hoy afronta el Estado. Sin embargo, puertas adentro del establecimiento el clima está lejos de ser alentador: versiones indican que la concesión implicaría el despido de la totalidad del personal que actualmente presta servicios en el lugar, unas 60 familias que dependen de manera directa del complejo.
Desde la delegación General Pueyrredon de UPCN calificaron el proceso como una “venta de humo” y denunciaron que la privatización de Chapadmalal se viene gestando desde hace meses sin definiciones claras ni garantías para los trabajadores. Señalan que desde marzo del año pasado fueron absorbidos por la Jefatura de Gabinete y que, desde entonces, el expediente de concesión permanece en un “limbo” administrativo, sin resoluciones concretas ni instancias formales de diálogo.
Turismo social paralizado y un complejo en transición
Los empleados del complejo advierten que el funcionamiento de la histórica colonia se ha visto seriamente afectado durante este proceso. De acuerdo con sus testimonios, el programa de turismo social, emblema de Chapadmalal desde mediados del siglo pasado, quedó prácticamente paralizado y hubo largos períodos en los que el complejo directamente no abrió sus puertas al público.
Esa merma en la actividad no sólo repercute sobre las fuentes laborales directas, sino también sobre la economía local vinculada al turismo: proveedores, comercios, servicios y emprendimientos de la zona que se beneficiaban con el flujo constante de visitantes. La Unidad Turística Chapadmalal, ubicada al sur de Mar del Plata, fue durante décadas un símbolo del turismo accesible para sectores populares, sindicatos, jubilados y organizaciones sociales.
Incertidumbre laboral y debate sobre el rol del Estado
En este contexto, los gremios insisten en que la prioridad debe ser resguardar los puestos de trabajo y garantizar que el complejo mantenga su carácter social. “Nos enfrentamos a momentos muy inciertos, pero siempre tratando de sostener a nuestros compañeros. No hay respuestas y no tenemos un panorama claro a futuro”, manifestaron representantes de los trabajadores, que temen que la llegada de un operador privado deje afuera a quienes llevan años desempeñándose en la colonia.
El futuro de Chapadmalal se ubica así en el centro de un debate más amplio sobre el rol del Estado en la gestión de espacios turísticos y recreativos, la orientación de las políticas públicas y el equilibrio entre la búsqueda de inversión privada y la preservación de derechos laborales y acceso igualitario al descanso. Mientras el Gobierno defiende la concesión como una oportunidad para modernizar la infraestructura y reducir gastos, los trabajadores advierten que, sin garantías claras, el costo social podría ser demasiado alto.
La histórica colonia de turismo social se convirtió en un caso testigo de la tensión entre la política de achique del Estado y la defensa de las fuentes de trabajo y el acceso popular al turismo.
Con negociaciones aún sin definiciones oficiales y un cronograma de concesión que no fue detallado públicamente, la comunidad de Chapadmalal y las organizaciones sindicales se mantienen en estado de alerta, a la espera de precisiones sobre el destino del complejo y de quienes lo sostienen día a día.

