Alanis, Bublé y más brillaron en la apertura de Canadá

Figuras globales en la segunda ceremonia inaugural del Mundial 2026.

El Estadio BMO Field de Toronto se vistió de rojo para vivir la segunda ceremonia inaugural del Mundial 2026, en la jornada en la que Canadá tuvo su gran presentación como uno de los países anfitriones. Sobre una alfombra roja que cubrió todo el campo de juego, el espectáculo combinó música, danza y símbolos de las tres sedes del torneo: Canadá, Estados Unidos y México.

La apertura estuvo marcada por una fuerte impronta canadiense y multicultural. Según trascendió, la producción buscó destacar la diversidad del país a través de artistas de distintos orígenes y propuestas musicales, acompañados por bailarines con vestuarios que remitían a las identidades de los países organizadores y a la geografía del norte del continente.

Alessia Cara abrió una noche cargada de símbolos

La encargada de dar el puntapié inicial al show fue Alessia Cara. La cantante apareció en el centro del estadio rodeada de imponentes maquetas de ballenas, osos polares y ciervos, junto a banderas y elementos que evocaban la fauna y los paisajes característicos de Canadá. La puesta en escena reforzó la idea de naturaleza y territorio como carta de presentación del país ante el mundo.

El marco visual se completó con una alfombra roja que se extendió sobre todo el BMO Field, generando una imagen impactante en las tribunas y en la transmisión televisiva global. Desde el inicio, la ceremonia se propuso diferenciarse de la realizada en Estados Unidos, aportando una estética propia y un relato centrado en la identidad canadiense.

Pop, fusión y clima de festival en Toronto

Tras la apertura, el show continuó con un bloque más orientado al pop y a la fusión de ritmos. Nora Fatehi, acompañada por Sanjoi y Vegedream, aportó una cuota de energía bailable que encendió al público. Luego fue el turno de Jessie Reyez y Elyanna, quienes cambiaron el clima con una propuesta más cercana al pop contemporáneo.

En ese tramo del espectáculo se desplegó en el campo de juego una gigantesca “hoja de maple”, el tradicional símbolo de la bandera canadiense, que se iluminó mientras avanzaban las coreografías. El recurso visual reforzó, una vez más, el rol de Canadá como protagonista de la jornada, en la que también se buscó representar a las distintas comunidades que conviven en el país.

Desfile de banderas y la voz de Michael Bublé

Luego de una extensa pausa que generó expectativa y cierta confusión entre los hinchas, el actor Will Arnett reapareció en el centro del escenario para introducir una de las postales más esperadas: el ingreso de las 48 banderas de las selecciones participantes del Mundial 2026. Lo hizo sobre una plataforma que simulaba partes de un planisferio, sobre la cual se ubicaron delegaciones y artistas para dar inicio al desfile mundial.

En medio de ese montaje, y con los colores de los países proyectados alrededor, Michael Bublé tomó el micrófono para interpretar «Bring It On Home to Me», tema incluido en su álbum “Higher” de 2022. Acompañado por un coro vestido íntegramente de blanco, el cantante le dio un tono emotivo a la ceremonia, combinando la solemnidad de un acto oficial con el clima festivo propio de una Copa del Mundo.

Alanis Morissette cerró con el himno canadiense

El cierre quedó en manos de otra figura emblemática de la música canadiense: Alanis Morissette. La artista subió al escenario para entonar el himno de Canadá en la antesala del partido ante Bosnia y Herzegovina, elegido como encuentro central de la jornada inaugural en Toronto. Con el público de pie y las banderas en alto, la interpretación funcionó como broche final de una noche en la que el país buscó mostrarse al mundo como anfitrión y potencia futbolística emergente.

La segunda ceremonia inaugural del Mundial 2026 en Canadá complementó así la realizada en Estados Unidos, reforzando el carácter tripartito del torneo y dejando imágenes pensadas para recorrer el planeta. Con una combinación de grandes estrellas, símbolos nacionales y guiños a la diversidad cultural, el BMO Field se transformó, por una noche, en el epicentro del fútbol y el espectáculo global.

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