Molinos Agro-LDC y Grassi S.A. compiten por quedarse con la agroexportadora Vicentin, mientras el juez Lorenzini define el control de la compañía y la suerte de miles de empleos.

A horas de que venza el plazo judicial para definir el futuro de Vicentín S.A.I.C., la histórica agroexportadora con sede en Reconquista y Avellaneda, el proceso de cramdown entra en su tramo decisivo. Dos poderosos grupos empresariales —Molinos Agro S.A. y Louis Dreyfus Company (LDC) por un lado, y Grassi S.A. por el otro— buscan quedarse con el control de una firma que fue símbolo del interior productivo argentino y que hoy acumula una deuda superior a los $100.000 millones.
La definición, a cargo del juez concursal Fabián Lorenzini, mantiene en vilo al norte santafesino. De su decisión depende no solo el destino de una compañía con casi un siglo de historia, sino también la estabilidad laboral y económica de miles de familias vinculadas a su actividad.
El marco judicial y las reglas del proceso
El magistrado fijó que el plazo para presentar adhesiones vencerá este sábado 1 de noviembre a las 00:01. Una vez cerrado, no podrán incorporarse nuevas conformidades. Según la normativa, el oferente que obtenga la mitad más uno de los acreedores y dos tercios del capital adeudado se quedará con la empresa.
La sindicatura informó que 1.722 acreedores tienen derecho a voto y que el pasivo total asciende a $100.412 millones. Además, la Sindicatura Plural deberá supervisar la votación, verificar la autenticidad de cada adhesión y certificar qué oferente alcanza primero las mayorías exigidas. Para garantizar transparencia, se permitirá la presencia de representantes de ambas partes.
Dos ofertas en pugna por el control de Vicentín
El proceso enfrenta dos propuestas de peso. El consorcio Molinos Agro–LDC busca recomponer la estructura financiera de Vicentín, asegurar el pago a los acreedores y mantener la actividad exportadora. Afirma haber reunido más de 1.100 adhesiones y proyecta superar el 70% del total. Promete una “solución seria, sustentable y con visión de largo plazo”, destinada a preservar el empleo y la confianza en la cadena agroindustrial.
Por otro lado, el Grupo Grassi S.A. propuso reactivar la planta de bioetanol del “Nodo Norte”, paralizada desde 2020, con la participación de Porta Hermanos S.A., firma cordobesa especializada en biotecnología y energías renovables. Sin embargo, Grassi se opuso al pedido de auditoría de votos presentado por su competidor, lo que abrió un nuevo frente de conflicto dentro del expediente.
La disputa por Vicentín Paraguay y el reclamo de auditoría
Molinos y LDC impugnaron la adhesión de Vicentin Paraguay, al considerar que su participación “no corresponde” porque depende directamente de Vicentín Argentina, actualmente bajo administración judicial.
El consorcio pidió además que se habilite una auditoría digital de los padrones de adhesión, con tres veedores por cada parte. Argumenta que la medida garantizaría transparencia en un proceso que definirá el futuro de la agroexportadora.
También advirtió que la verificación de los padrones podría afectar la validez de adhesiones clave, como la del empresario Esteban Nofal, cuyo voto representa el 37% del pasivo computable. Según el consorcio, los fondos de Avir South —poseedora de parte de la deuda— provendrían de Soripel S.A., controlada por Nofal, y habrían recibido aportes de sociedades vinculadas al grupo Grassi, incluidas firmas con sedes en Bahamas y Rosario.
La sindicatura, por su parte, señaló que cualquier revisión sobre la validez de votos se realizará recién al cierre del plazo, una vez contabilizadas todas las adhesiones.
Expectativa y tensión en el norte santafesino
Mientras la pulseada empresarial se define en los tribunales, en Reconquista y Avellaneda crece la expectativa. Trabajadores, productores y proveedores observan con cautela un proceso que podría marcar el rumbo económico de la región.
El juez Fabián Lorenzini deberá resolver si habilita la auditoría y, posteriormente, quién asumirá el control de Vicentín. Su fallo pondrá fin a una disputa de alto voltaje que no solo definirá el futuro de una de las empresas más emblemáticas del país, sino también el destino económico de todo el norte santafesino.

