Un pico histórico de críticas en redes por la fortuna de Adorni

NewsITe
La declaración patrimonial de Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete, derivó en un auténtico sismo digital. Según un relevamiento de la consultora Enter, la explicación que dio el funcionario sobre el origen de su patrimonio —una ganancia de alrededor de US$ 300.000 por inversiones en Bitcoin realizadas entre 2013 y 2014— disparó un volumen inédito de menciones en redes sociales, dominado por el rechazo.
El estudio, que analizó el comportamiento de las principales plataformas entre el 10 y el 11 de junio, muestra que el nombre “Adorni” pasó de registrar unas 135.000 menciones a un récord de 323.146 en apenas 24 horas, con la participación de unos 191.000 usuarios únicos. La conversación se consolidó en X (ex Twitter), donde el apellido del funcionario se mantuvo durante más de un día en el primer lugar de los temas más comentados.
El pico de atención superó incluso otras controversias que ya habían tenido a Adorni como protagonista, como las críticas por sus viajes a Nueva York y Punta del Este —que habían alcanzado 284.000 menciones en marzo— o los cuestionamientos sobre propiedades en Indio Cuá y Caballito. Esta vez, la combinación de criptomonedas, presunto “pendrive salvador” y dudas sobre la consistencia del discurso oficialista terminó de encender el malestar.
Críticas desde la oposición y del propio electorado libertario
De acuerdo con la radiografía digital elaborada por Enter, el 76,5% de las menciones sobre el caso tuvo un tono negativo. Allí confluyeron dirigentes opositores, periodistas y, en particular, votantes desencantados de La Libertad Avanza que cuestionaron la explicación sobre el crecimiento del patrimonio del jefe de Gabinete. Los contenidos neutrales representaron un 14,2%, en su mayoría medios y agencias que replicaron la noticia, mientras que solo un 9,3% se encuadró como positivo, principalmente militancia libertaria defendiendo la versión oficial.
En el terreno de los símbolos, la figura del “pendrive” y las alusiones a las criptomonedas dominaron los memes y posteos irónicos. La mayoría de las críticas apuntó a la brecha entre el relato oficial de austeridad y la historia de un repentino salto patrimonial. Del otro lado, los defensores de Adorni buscaron instalar la idea de que se trata de un caso de “ahorro informal” en respuesta a la presión fiscal histórica de la Argentina.
Etiquetas como “ARCA”, “Evasor”, “Inocencia Fiscal”, “Pendrive” y “Mintió” acompañaron el nombre del funcionario en la conversación, reforzando un clima hostil. Las campañas de respaldo, en cambio, quedaron acotadas a núcleos muy activos pero minoritarios, que hablaron de una “operación política” y procuraron polarizar el caso con el kirchnerismo.
La estrategia comunicacional que no logró desviar la agenda
En paralelo al estallido en redes, Adorni intentó recuperar la iniciativa con un anuncio institucional: informó a través de sus cuentas que en julio concurrirá al Senado para presentar su informe de gestión. Sin embargo, la maniobra no tuvo el efecto esperado. El posteo se llenó de respuestas críticas y evidenció un fenómeno que inquieta al oficialismo: el desgaste ya no proviene solo de la oposición, sino también de simpatizantes de Javier Milei que exigen cambios en el Gabinete.
- En las interacciones del anuncio, un 56% de las respuestas provino de usuarios opositores.
- Un 21% correspondió a oficialistas que respaldan al Presidente pero reclaman la renuncia de Adorni.
- El 15% se enmarcó en ironías y memes, muchos de ellos recuperando tuits viejos del propio funcionario.
- Un 8% se identificó como defensa orgánica, cuentas alineadas al Gobierno que denunciaron una supuesta “operación política”.
El estudio de Enter advierte que la intensidad del rechazo y la presencia de críticas dentro del propio electorado libertario convierten el caso Adorni en uno de los episodios digitales más delicados para el oficialismo desde el inicio de la gestión.
El episodio abre interrogantes hacia adelante: por un lado, sobre cómo impactará esta crisis de confianza en la imagen de Adorni y en su capacidad para seguir cumpliendo un rol central en la comunicación del Gobierno; por otro, sobre el margen que tiene la Casa Rosada para sostener a un funcionario que, según parte de su propia base de apoyo, hoy “esmerila” la figura presidencial y opaca los indicadores económicos que la administración busca destacar.

