Adorni afina su presentación en el Senado en medio de fuertes presiones

Recluido en la trastienda de la Casa Rosada y con bajo perfil público, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atraviesa días decisivos mientras ultima el informe de gestión que deberá exponer ante la Cámara de Senadores. La presentación se volvió un punto de inflexión para su continuidad política, en un contexto marcado por pedidos de interpelación de la oposición y cuestionamientos de algunos aliados parlamentarios.
Según trascendió de fuentes oficiales, el Gobierno trabaja con la fecha del jueves 2 de julio para la exposición en la Cámara Alta, aunque no se descarta un corrimiento al martes 7 del mismo mes si los tiempos técnicos no alcanzan. La definición se cocina en la mesa política del oficialismo, que evalúa costos y beneficios de adelantar o postergar el duelo con la oposición en el recinto.
La preparación del informe está en manos de la Subsecretaría de Relaciones Parlamentarias e Institucionales, a cargo de Ignacio Devitt, que coordina la recopilación de preguntas de todos los bloques. El objetivo es llegar al Senado con respuestas detalladas sobre las principales áreas de gestión, desde la situación económica y social hasta las políticas de ajuste y las relaciones con las provincias.
Las causas judiciales y el intento de desactivar la censura
Uno de los capítulos más sensibles de la presentación será el referido a la situación patrimonial de Adorni. El funcionario se encuentra bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito y deberá explicar en el recinto las diferencias detectadas en sus declaraciones juradas, tema que ya admitió públicamente tras la difusión de la correspondiente al año 2025.
En su entorno aseguran que la estrategia será “dar la cara” y no eludir el debate. “La idea es ir a dar la cara. No dejarse correr por la oposición ni por senadores que responden a algunos gobernadores”, confió a este medio una fuente cercana al jefe de Gabinete. El oficialismo busca evitar que la interpelación derive en una avanzada mayor, como la presentación de una moción de censura.
- La oposición prepara un cuestionario extenso sobre gestión y transparencia.
- Algunos aliados provinciales evalúan su postura según el clima político en sus distritos.
- El oficialismo intentará mostrar a Adorni como dispuesto al diálogo y a la rendición de cuentas.
La comparecencia en el Senado se perfila así como una prueba clave para medir la fortaleza política de la Jefatura de Gabinete y, al mismo tiempo, un termómetro de la relación del Gobierno con el Congreso. En un escenario de tensiones crecientes, Adorni buscará transformar una interpelación cargada de cuestionamientos en una oportunidad para defender la gestión y despejar, al menos por ahora, las dudas sobre su futuro en el cargo.

