El nivel de actividad mostró una suba anual mínima en mayo

NewsITe
La actividad económica argentina volvió a mostrar señales mixtas en mayo. De acuerdo con datos oficiales preliminares, el nivel general registró un crecimiento de 0,2% en comparación con el mismo mes de 2025, lo que extiende el sendero levemente alcista que se viene observando en los últimos meses. Sin embargo, la mejora interanual convive con una contracción en la comparación contra abril, que fue de 0,5%.
El desempeño de la economía estuvo impulsado principalmente por el agro y la minería, dos sectores que explicaron en conjunto 1,2 puntos porcentuales del aumento del indicador general. La recuperación de las exportaciones agrícolas y el sostenido ritmo de los proyectos vinculados a la explotación de recursos minerales se consolidan como los motores que hoy sostienen la actividad, en un contexto de consumo interno todavía débil.
Según analistas privados, la dinámica sectorial confirma una economía que se apoya cada vez más en los complejos exportadores. En el campo, la mejora de rindes luego de la sequía y ciertos incentivos cambiarios permitieron apuntalar la producción. En minería, la continuidad de inversiones ligadas a proyectos de litio e hidrocarburos no convencionales mantuvo en alza el nivel de actividad, a pesar de la volatilidad del escenario internacional.
No obstante, la caída mensual de 0,5% respecto de abril evidencia que el rebote aún es incipiente y está lejos de consolidarse como una fase de crecimiento robusto. Sectores como el comercio, la industria manufacturera orientada al mercado interno y algunos servicios siguen mostrando marcadas dificultades, con menor nivel de ventas, baja utilización de capacidad instalada y un consumo de los hogares golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.
Perspectivas y desafíos para los próximos meses
De cara al segundo semestre, economistas consultados sostienen que la evolución de la actividad dependerá en gran medida de la estabilidad macroeconómica, el frente cambiario y la inflación. Un escenario de mayor previsibilidad podría favorecer nuevas inversiones y comenzar a recomponer la demanda interna, mientras que un repunte de la inflación o tensiones financieras volverían a poner presión sobre el nivel de actividad.
- El agro y la minería se consolidan como los principales motores del crecimiento.
- La comparación interanual muestra leve mejora, pero la medición mensual sigue en terreno negativo.
- El consumo interno y el comercio continúan rezagados frente a los sectores exportadores.
La economía mantiene un recorrido alcista muy moderado y con fuertes disparidades entre sectores, por lo que el desafío oficial sigue siendo transformar el rebote en una recuperación sostenida.
Mientras tanto, los mercados y el sector productivo aguardan nuevas definiciones de política económica que permitan delinear con mayor claridad el panorama para lo que resta del año. Los próximos datos oficiales de actividad serán claves para confirmar si mayo fue apenas un tropiezo en la salida gradual de la recesión o el anticipo de una nueva fase de estancamiento.

