El líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) celebró la inversión histórica que la compañía ejecutará en San Nicolás. Calificó el proyecto como una apuesta “audaz” en un contexto donde las importaciones de metales chinos aumentaron 60% en el primer semestre, según datos del Indec. Y alertó por cierres de pymes industriales y la apertura comercial de Milei.

De la redacción de EL NORTE
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El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, celebró la inversión de US$300 millones de Sidersa para construir la primera planta siderúrgica de la Argentina en cinco décadas. “Hacer una inversión de esta magnitud tiene un grado de audacia y de convicción que no es habitual”, declaró el sindicalista tras la conferencia de prensa de Sidersa el jueves último. Furlán, diputado por el kichnerismo entre 2015 y 2019, calificó el proyecto como una apuesta “audaz” en un contexto donde las importaciones de metales chinos aumentaron 60% en el primer semestre, según datos del Indec.
“Nosotros, por ser el gremio industrial más importante de la Argentina, estamos sufriendo consecuencias: la caída de la actividad, cierre de pymes. Hoy es mucho más común ver a los empresarios pensando en convertirse en importadores que estar profundizando una inversión en su planta”, sostuvo.
Al mismo tiempo, Furlán advirtió que llega en medio de un proceso de “desindustrialización” que está provocando el cierre masivo de pequeñas y medianas empresas por la apertura económica.
Aunque el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero del Indec acumuló una recuperación del 6,6% interanual en los primeros cinco meses del 2025, la actividad de las fábricas continúa por debajo de los niveles previos registrados en 2022 y 2023.
El Índice de Producción Industrial (IPI) de la consultora económica FIEL, en tanto, arroja una recuperación más tenue durante el primer semestre, del 3% interanual.
Furlán enfatizó que la decisión de invertir de Sidersa llega en un momento especialmente desafiante: “Se da en un proceso de apertura de la economía, donde hoy es casi normal que entren containers con productos terminados todos los días, y la consecuencia de eso es que cada vez empiecen a cerrar más pymes”, explicó el dirigente.
“Hoy sale más barato comer en París que comer en la Argentina”, señaló. Esa distorsión de precios, en su análisis, impacta tanto en el poder adquisitivo de los salarios como en la competitividad de las pequeñas empresas. “La solución para la Argentina es que sea competitiva a partir de que los precios relativos se acomoden”, sostuvo Furlán.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que la reducción de la carga impositiva ayude a equilibrar las distorsiones actuales, el sindicalista conestó abogando por la intervención directa del Estado en la fijación de precios, especialmente en insumos industriales que tienen “un impacto fenomenal” en la cadena productiva.

