A un año del trágico accidente aéreo en San Fernando

Primer aniversario del siniestro que conmocionó a San Fernando

Operativo de emergencia tras el accidente aéreo en San Fernando

NewsITe

A un año del accidente aéreo ocurrido en el Aeropuerto Internacional de San Fernando, la tragedia que le costó la vida al piloto Martín Fernández Loza, de 46 años, y al copiloto Agustín Orforte, de 35, vuelve a estar en el centro de la escena. El siniestro, que tuvo lugar el 18 de diciembre de 2024, involucró a un avión Bombardier Challenger que llegaba desde Punta del Este en un vuelo privado.

De acuerdo con el informe preliminar al que tuvo acceso Noticias Argentinas, la aeronave se despistó al aterrizar y terminó a unos 230 metros del extremo de la pista y a aproximadamente 30 metros del alambrado perimetral del aeropuerto sanfernandino. Las circunstancias del impacto, sumadas al fuego posterior, impidieron cualquier posibilidad de rescate con vida para los dos tripulantes.

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El estudio técnico elaborado durante el primer mes posterior al accidente detalló además la capacidad de respuesta del servicio de emergencia del aeropuerto. En el momento del hecho, la terminal contaba con categoría 520 para la extinción de incendios, lo que implica una dotación mínima de recursos para este tipo de operaciones: una autobomba con 6.000 litros de agua, 725 litros de espuma y 180 kilos de polvo químico seco. Según consta en el documento, esos equipos se encontraban operativos y con carga completa.

No obstante, el informe también puso de manifiesto un factor que pudo haber complicado el accionar de los bomberos. En el área destinada al Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios se encontraban varias aeronaves en desuso, estacionadas de tal forma que obstaculizaban el tránsito rápido de los camiones. Esa situación fue señalada formalmente por la Policía Federal Argentina (PFA) el 28 de octubre de 2024, cuando notificó a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) sobre la presencia de esos aviones en la zona operativa.

Los vuelos previos y la investigación en curso

La aeronave siniestrada, matrícula LV-GOK, había cumplido dos vuelos el mismo 18 de diciembre. Primero despegó desde San Fernando hacia el Aeropuerto Internacional Laguna del Sauce, en Punta del Este, para trasladar pasajeros. Más tarde, emprendió el regreso solo con la tripulación a bordo, en lo que debía ser un operativo de rutina. Fue en esta segunda operación cuando se produjo el despiste, cuyo detalle técnico aún se investiga.

Si bien el informe preliminar describió la posición final del avión y las condiciones de respuesta de los servicios de emergencia, todavía restan precisiones sobre las causas que originaron la pérdida de control en la maniobra de aterrizaje. Especialistas del sector aeronáutico señalan que, en este tipo de siniestros, se analizan de manera combinada factores climáticos, estado de la pista, funcionamiento de los sistemas de la aeronave y actuaciones de la tripulación.

  • Análisis de las comunicaciones entre cabina y torre de control antes del impacto.
  • Peritajes sobre restos de la aeronave y sistemas de frenado y control.
  • Evaluación de las condiciones de pista y visibilidad al momento del aterrizaje.
  • Revisión de los protocolos de emergencia y tiempos de respuesta.

“Los recursos de extinción estaban disponibles y operativos, pero la presencia de aeronaves en desuso en el área de salvamento entorpeció el desplazamiento rápido de las autobombas”, consigna el informe preliminar.

En este primer aniversario, el caso vuelve a instalar el debate sobre la seguridad operacional en los aeropuertos metropolitanos y el cumplimiento estricto de las normativas que rigen las áreas destinadas a servicios de emergencia. Familiares, colegas y autoridades del sector aguardan ahora las conclusiones definitivas de la investigación para determinar responsabilidades y evitar que una tragedia similar se repita.

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