El 24 de octubre de 1996, la mejor tenista argentina de la historia anunció su alejamiento del circuito profesional. Había ganado el US Open, alcanzado el tercer puesto del ranking mundial y obtenido una medalla olímpica, pero la falta de motivación terminó inclinando una decisión que sorprendió al deporte.

Gabriela Sabatini tenía apenas 26 años cuando, el 24 de octubre de 1996, anunció que no volvería a competir profesionalmente. La noticia sacudió al mundo del tenis porque la argentina todavía tenía edad y antecedentes suficientes para continuar varios años en la élite.
Nueve días antes había jugado sin saberlo su último partido oficial. Fue el 15 de octubre, en Zúrich, donde cayó frente a la estadounidense Jennifer Capriati. La confirmación llegó después en una conferencia de prensa realizada en el Madison Square Garden de Nueva York, donde comunicó una decisión que prácticamente nadie de su entorno deportivo esperaba.
Con el paso de los años, Sabatini explicó que durante 1996 había comenzado a sentir una fuerte pérdida de motivación. Incluso trabajó con un psicólogo deportivo para intentar comprender qué le ocurría, hasta concluir que ya no quería afrontar las exigencias de la competencia profesional. Tras decidir el retiro, recordó haber sentido “un alivio muy grande”.
La presión también tuvo peso durante su carrera. La argentina reconoció posteriormente que sufría especialmente las conferencias de prensa y que las expectativas permanentes sobre la posibilidad de convertirse en número uno del mundo, junto con las críticas que recibía, terminaron generándole un desgaste considerable.
Sabatini dejó el circuito después de conquistar 27 títulos individuales. Fue número tres del ranking mundial, ganó el US Open de 1990, obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y alcanzó la final de Wimbledon en 1991. También sumó 14 títulos en dobles y en 2006 ingresó al Salón de la Fama del Tenis Internacional.

