A 176 años de la muerte de San Martín: las máximas que escribió para educar a su hija Mercedes

En un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del Libertador, las doce enseñanzas que José de San Martín dejó para la formación de su hija permiten acercarse a una faceta más íntima de su legado. Verdad, solidaridad, respeto, sencillez, amor por la patria y la libertad forman parte de aquel conjunto de principios escrito hace más de dos siglos.

Este 17 de agosto se cumplen 176 años de la muerte del general José de San Martín, ocurrida en 1850. Además de su papel decisivo en la independencia de Argentina, Chile y Perú, el Padre de la Patria dejó un legado que también quedó plasmado en las enseñanzas que buscó transmitir a su hija Mercedes Tomasa.

Entre ellas se encuentran las conocidas “Máximas para Mercedes”, doce principios que San Martín escribió durante su estadía en Europa con el objetivo de orientar la educación de su hija. Allí reunió valores vinculados con la verdad, la amistad, la solidaridad, el respeto, la sencillez y, especialmente, el amor por la patria y la libertad.

San Martín las redactó durante su residencia en Bruselas, donde se instaló a fines de 1824 y permaneció hasta fines de 1830. Por entonces tenía 47 años y había comenzado una etapa considerablemente más tranquila de su vida después de su paso por Londres.

Vivía junto a su hermano Justo Rufino en una casa ubicada sobre la calle de la Fiancée 1422, al norte de la ciudad y a pocas cuadras de la Grand Place. Bruselas tenía entonces menos de 80.000 habitantes y ofrecía un ritmo muy diferente al de Londres.

En ese período, el Libertador dedicaba parte de su tiempo a caminar por la ciudad, asistir a la ópera, mantener correspondencia, completar su biblioteca, practicar equitación y trabajar la madera en un pequeño taller de carpintería que había instalado en una habitación de su casa.

Mientras tanto, Mercedes permanecía en Londres bajo la tutela de Frances Simpson para completar su ciclo lectivo en el Hampstead College. Fue en ese contexto cuando San Martín plasmó por escrito una serie de enseñanzas destinadas a acompañar la formación de su hija.

Las doce máximas que San Martín dejó para Mercedes

Las máximas constituyeron una guía de conducta que el General pretendía transmitir no solamente a Mercedes, sino también a quienes tenían la responsabilidad de educarla. San Martín entregó una copia a su hija durante uno de sus viajes a Londres y otra a Frances Simpson para que los educadores conocieran los valores que esperaba inculcarle.

Las doce enseñanzas fueron:

  • Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.
  • Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  • Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
  • Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
  • Respeto sobre la propiedad ajena.
  • Acostumbrarla a guardar un secreto.
  • Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
  • Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  • Que hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  • Amor al aseo y desprecio al lujo.
  • Inspirarle amor por la patria y por la libertad.

Una mirada íntima sobre el pensamiento de San Martín

Las máximas muestran una dimensión de San Martín diferente de aquella asociada principalmente con las campañas militares y el proceso independentista. En ellas aparecen los principios que consideraba fundamentales para la formación de su hija y que pretendía convertir en pautas para su vida adulta.

La sensibilidad hacia los demás aparece desde la primera enseñanza y se extiende hacia la caridad con los pobres, el trato hacia los criados y los ancianos y la indulgencia frente a las diferentes religiones. A esos principios sumó el respeto por la propiedad ajena, la discreción y el compromiso con la verdad.

También reservó un lugar para la sencillez. “Amor al aseo y desprecio al lujo”, escribió en una de las máximas, mientras que en otra recomendó hablar “poco y lo preciso”.

El último de los doce principios resume, además, dos conceptos centrales en la trayectoria del Libertador: “Inspirarle amor por la patria y por la libertad”.

A más de dos siglos de haber sido escritas, las Máximas para Mercedes permanecen como uno de los testimonios personales de José de San Martín y permiten conocer cuáles eran los valores que pretendía transmitir dentro de su propia familia.

Este 17 de agosto, al cumplirse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad, aquellas doce enseñanzas vuelven a formar parte del recuerdo de un hombre cuyo legado trascendió los campos de batalla y quedó expresado también en las palabras que eligió para educar a su hija.

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