Se cumple una década del cruce entre Boca y River por los octavos de final de la Copa Libertadores. El partido de ida finalizó con una victoria para el conjunto millonario, pero la vuelta quedó marcada por un escándalo que entró en la historia negra del fútbol argentino.

El 14 de mayo de 2015, River llegó a La Bombonera con una ventaja de 1-0 en el marcador global, gracias al gol de Carlos Sánchez sobre el final del partido de ida. Sin embargo, en el entretiempo del encuentro de vuelta, todo se desmoronó: un hincha de Boca arrojó gas pimienta a los jugadores millonarios en la manga que conecta los vestuarios con el campo de juego, lo que impidió la reanudación del partido.
El encuentro fue suspendido, Boca descalificado de la Copa y River avanzó a los cuartos de final, instancia desde la cual terminaría consagrándose campeón del certamen continental.
Tras varios días de investigación, el nombre de Adrián “Panadero” Napolitano salió a la luz. Era un hincha común de Boca, pero su accionar dejó secuelas graves. “Era solo meter presión, pero se nos fue de las manos”, reconoció años después. Entre los jugadores afectados por el ataque estuvieron Sebastián Driussi, Matías Kranevitter y Ramiro Funes Mori, quienes, diez años más tarde, volvieron a vestir la camiseta de River.
La noche del gas pimienta: cómo fue la suspensión del Superclásico entre Boca y River
Mientras los jugadores de River eran asistidos por el cuerpo médico tras el ataque con gas pimienta, los de Boca, dirigidos por Rodolfo Arruabarrena, se mantuvieron en el campo listos para reanudar el juego. Con el correr de los minutos, continuaban con movimientos precompetitivos, a la espera de una decisión oficial.
Después de casi dos horas de incertidumbre, cerca de la medianoche, el árbitro Darío Herrera suspendió el Superclásico. Ambos equipos abandonaron la cancha por la manga del vestuario local: River escoltado por seguridad, Boca saludando a su público.
River pidió la suspensión y Boca quiso jugarlo
Al día siguiente, Rodolfo D’Onofrio, presidente de River en ese momento, presentó la documentación ante la Conmebol. Solicitó la suspensión definitiva del partido, la clasificación de su equipo y una sanción para Boca Juniors.
Daniel Angelici, presidente de Boca, adoptó una postura contraria. “Los partidos se empiezan y terminan dentro de la cancha. Después la sanción tiene que ser dura”, afirmó. Su actuación fue muy cuestionada y años después volvió a estar en el centro de la polémica. En 2018, intentó suspender la final de la Copa Libertadores tras el ataque al micro de Boca en Núñez. No solo se jugó: River también ganó ese título.
Cinco años después de los hechos, Juan Román Riquelme, actual presidente de Boca y máximo ídolo del club, fue contundente en una entrevista al evaluar el papel de su equipo en aquella serie: “No me como el que River lo ganó por escritorio, porque Boca en 45 minutos no pateó al arco”, disparó, criticando tanto a la dirigencia como al plantel y al cuerpo técnico.

