El caso Nikos Metaxas: el militar que sacudió a Chipre

El femicida serial que expuso fallas graves en Chipre

Nikos Metaxas, conocido como “el militar femicida”, fue el protagonista de uno de los casos criminales más estremecedores de Europa reciente. Capitán del Ejército de Chipre, de 35 años al momento de su detención, confesó haber asesinado a cinco mujeres y dos niñas, todas migrantes y empleadas domésticas, en una serie de hechos que quedaron registrados como los “asesinatos de Mitsero”.

Metaxas nació en Grecia en 1984 y luego se nacionalizó chipriota. Durante años llevó una vida aparentemente normal, en paralelo a su carrera militar. Sin embargo, tras el hallazgo del cuerpo de una de sus víctimas en una mina de la región de Mitsero, en abril de 2019, se desató un escándalo nacional que no solo reveló sus crímenes, sino también graves falencias institucionales en la investigación de denuncias realizadas por familiares de mujeres migrantes desaparecidas.

La primera víctima identificada fue Mary Rose Tiburcio, una trabajadora filipina de 38 años, cuyo cuerpo apareció en una mina abandonada luego de que un turista alemán advirtiera la presencia de un cadáver. A partir de ese hallazgo, la Policía chipriota profundizó la pesquisa y Metaxas terminó confesando una serie de asesinatos cometidos entre 2016 y 2018.

Las víctimas y el patrón de violencia

Según la reconstrucción judicial, las primeras víctimas habrían sido la rumana Livia Florentina Bunea, de 36 años, y su hija Elena, de 8, asesinadas en septiembre de 2016. Sus cuerpos fueron introducidos en valijas y arrojados a un lago. Años más tarde, en 2019, se encontró otra valija con los restos de Maricar Valtez Arquiola, filipina de 31 años, desaparecida desde diciembre de 2017.

La lista de víctimas se completó con las trabajadoras migrantes Arian Palanas Lozano, de Filipinas, y Ashita Khadka Bista, de Nepal, halladas en un pozo dentro de un campo de tiro del Ejército. La última niña identificada fue Sierra Graze Seucalliuc, de 6 años, hija de Tiburcio, encontrada en el lago Memi en junio de 2019, luego de que el propio Metaxas indicara dónde estaba su cuerpo.

Investigación, modus operandi y consecuencias políticas

Los investigadores concluyeron que seis de las siete víctimas murieron por estrangulamiento y una por un fuerte golpe en la cabeza. También se estableció que Metaxas utilizaba internet y redes sociales para contactar a algunas de las mujeres bajo el seudónimo “Orestes35”, con el objetivo de concretar encuentros sexuales. Sus víctimas eran, en su mayoría, mujeres migrantes de Filipinas, Rumania y Nepal, que habían llegado a Chipre en busca de trabajo y mejores oportunidades.

  • La mayoría de las víctimas eran trabajadoras domésticas migrantes.
  • Los cuerpos fueron ocultados en minas, pozos y lagos, algunos dentro de valijas.
  • El asesino se valía de identidades digitales para captar a las mujeres.
  • Se detectaron deficiencias graves en la respuesta inicial de las autoridades.

El caso sacó a la luz denuncias previas por desapariciones que no habían sido investigadas con la seriedad requerida, lo que generó una fuerte conmoción social y acusaciones de discriminación hacia las trabajadoras migrantes. La presión pública fue tan intensa que el entonces ministro de Justicia de Chipre, Ionas Nikolau, presentó su renuncia en medio del escándalo.

Considerado ya uno de los peores criminales de la historia de Chipre, el caso Metaxas continúa siendo recordado como un punto de inflexión en el debate sobre la protección de mujeres migrantes, la violencia machista y la responsabilidad del Estado frente a las desapariciones.

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