Restauran una joya educativa y arquitectónica de Parque Patricios

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El Instituto Félix Fernando Bernasconi, emblema de la educación pública porteña y una de las llamadas “escuelas palacio” de la Ciudad de Buenos Aires, vive un proceso de restauración integral que busca devolverle el brillo original a su monumental edificio de Parque Patricios, sin resignar su identidad histórica ni su rol pedagógico.
Ubicado en Cátulo Castillo 2750, el colegio sorprende por su fachada neorrenacentista, sus columnas, esculturas y el tradicional reloj de torre que domina la entrada principal. La escuela fue proyectada a fines de la década de 1920 por el arquitecto Juan Waldorp, figura clave del Consejo Nacional de Educación, quien concibió una arquitectura pensada para transformar la experiencia educativa de los chicos.
La construcción se concretó gracias a la fortuna donada por el comerciante Félix Fernando Bernasconi, que dispuso en su testamento que sus bienes se destinaran a levantar un establecimiento de vanguardia. Sobre dos manzanas se distribuyeron cuatro niveles con 60 aulas amplias, dos piletas climatizadas en el subsuelo, un auditorio para 400 personas, sectores audiovisuales, centro de orientación vocacional y una biblioteca de consulta para estudiantes y docentes.
Una escuela palacio que cuenta la historia de la educación pública
Los detalles arquitectónicos refuerzan la idea de palacio educativo: esculturas de inspiración mitológica griega realizadas por el artista argentino Alberto Lagos, galerías luminosas, escaleras de mármol de Carrara y un teatro con butacas aterciopeladas. El ingreso sobre la calle Catamarca concentra buena parte de ese patrimonio simbólico, incluido el histórico reloj que marcó durante años el ritmo cotidiano del barrio.
En los jardines sobrevive también un aguaribay plantado por el perito Francisco Pascasio Moreno, cuando el terreno aún formaba parte de su quinta familiar. Ese árbol, junto a los salones, pasillos y museos escolares, convierte al Bernasconi en un espacio donde se entrecruzan historia, arquitectura y vida cotidiana de generaciones de alumnos.
Durante décadas, este modelo edilicio marcó un estándar para la escuela pública argentina. Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento deterioraron seriamente el complejo. En 2012, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires advirtió problemas estructurales y de conservación, lo que impulsó un plan de intervención progresivo.
Obras recientes: del deterioro al resurgimiento patrimonial
El Gobierno porteño lanzó un programa de infraestructura escolar destinado a restaurar, conservar y recuperar edificios emblemáticos. En el caso del Bernasconi, entre 2024 y 2025 se encararon trabajos sobre fachadas internas y la entrada principal, así como mejoras en las instalaciones eléctricas, de gas y sistemas termomecánicos, además de iluminación, revoques y pintura general.
“Nuestras escuelas palacio son un orgullo de Buenos Aires y un testimonio de nuestra historia educativa. Cuidarlas es respetar nuestra identidad y requiere un gran esfuerzo porque no son solo parches; estamos haciendo obras de fondo en edificios emblemáticos para que vuelvan a brillar como el primer día y que los chicos pasen su día en un entorno que los invite a aprender y a querer estar ahí”, afirmó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al anunciar el plan.
“El Bernasconi es uno de los complejos educativos más emblemáticos de la Ciudad, con un patrimonio cultural único. Cuidar estos espacios es también cuidar la experiencia de aprendizaje de miles de chicos”, sostuvo la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel.
Uno de los sectores donde más se percibe la puesta en valor es la Biblioteca “Joaquín V. González”, integrada por tres salas: colecciones, lectura y literatura infantil. Impulsada originalmente por la pedagoga Rosario Vera Peñaloza, hoy es punto de referencia para alumnos, docentes e investigadores interesados en la historia de la educación y en materiales de consulta tanto físicos como digitales.
Biblioteca renovada y próximas intervenciones
Reinaugurada en 2025, la biblioteca pasó por una restauración profunda que incluyó pintura de paredes y cielorrasos, pulido, ignifugado y plastificado de pisos de madera, reemplazo de vidrios, colocación de cortinas blackout, restauración de molduras e instalación eléctrica nueva con sistema de iluminación adecuado para la lectura.
Las mejoras apuntan no sólo a proteger un edificio centenario, sino también a ofrecer un ambiente confortable y seguro para el estudio y la investigación. En paralelo, se proyectan obras de acondicionamiento de la cubierta del teatro y tareas de mejora integral en otros espacios clave del complejo.
- Restauración de fachadas y entrada principal del Instituto Bernasconi.
- Actualización de instalaciones eléctricas, de gas y sistemas termomecánicos.
- Puesta en valor integral de la Biblioteca “Joaquín V. González”.
- Próximas obras en la cubierta del teatro y sectores internos.
Con la recuperación patrimonial del Bernasconi, la Ciudad no sólo preserva una obra arquitectónica singular, sino que también reivindica una concepción de la escuela pública como espacio de ciudadanía, cultura y construcción colectiva. La restauración busca, en definitiva, que las nuevas generaciones sigan estudiando en un entorno que inspira, enseña historia y mantiene vivo el legado de las grandes escuelas palacio porteñas.

