El salario mínimo pierde 39% de poder de compra desde 2023

El empleo formal se estanca y los salarios retroceden en términos reales

Trabajadores asalariados y caída del salario real en Argentina

NewsITe

El poder adquisitivo del salario mínimo y el empleo asalariado formal atraviesan una nueva fase crítica en la Argentina. De acuerdo con el informe “Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones”, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), el Salario Mínimo, Vital y Móvil acumula una pérdida real del 39,3% respecto de noviembre de 2023, en un contexto de alta inflación y enfriamiento de la actividad económica.

El estudio, coordinado por los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, advierte que la recuperación del empleo formal es todavía muy limitada. En febrero de 2026, último dato disponible del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se contabilizaron alrededor de 10 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, cifra que incluye empleo privado, público y de casas particulares.

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Tras nueve meses consecutivos de caída, febrero mostró un leve respiro con la creación de unos 8.000 puestos de trabajo respecto de enero. Sin embargo, el saldo global sigue siendo negativo: el nivel de empleo asalariado formal se ubicó 106.000 puestos por debajo de febrero de 2025 (una baja del 1%) y 290.000 puestos menos que en noviembre de 2023, lo que equivale a un retroceso del 3%.

Industria y Comercio, los sectores más golpeados

El informe señala que, desde septiembre de 2025, la Industria y el Comercio encabezan la destrucción de empleo formal, en línea con la contracción de la actividad en esos rubros. En el sector privado, se registran 206.000 asalariados formales menos que en noviembre de 2023, reflejando el impacto de la recesión sobre las empresas productivas y comerciales.

En contraste, la Minería mostró en febrero una variación mensual positiva del empleo luego de 19 meses de caídas consecutivas. No obstante, la comparación interanual aún arroja un saldo negativo, lo que revela que el repunte es incipiente y todavía no compensa el deterioro acumulado.

La Construcción, uno de los sectores más sensibles al ciclo económico, venía de registrar subas en diciembre de 2025 y enero de 2026, luego de un extenso período de descensos entre mayo y noviembre de 2025. En febrero, sin embargo, el empleo en el rubro se estabilizó y no mostró cambios significativos, lo que da cuenta de una pausa en la recuperación.

Diferencias por tamaño de empresa

Otro dato relevante del trabajo del IIEP es el comportamiento dispar según el tamaño de las firmas. Las empresas pequeñas continuaron reduciendo su dotación de personal, afectadas por la caída de la demanda interna, las dificultades de financiamiento y el aumento de costos. En cambio, las empresas grandes lograron incrementar el empleo, mientras que las medianas se mantuvieron prácticamente sin variaciones.

Esta dinámica refuerza una tendencia observada en otros períodos de crisis: las compañías con mayor espalda financiera y acceso al crédito resisten mejor los shocks macroeconómicos, mientras que las pymes absorben gran parte del ajuste, con efectos directos sobre la generación de puestos de trabajo formales.

Salario mínimo: por debajo de 2001 y a un tercio del máximo histórico

El deterioro del salario mínimo es uno de los datos más preocupantes del informe. Según los especialistas, el proceso de pérdida del poder de compra se profundizó a partir de diciembre de 2023, cuando el valor real del Salario Mínimo, Vital y Móvil se redujo un 15% en un solo mes, en paralelo con una fuerte aceleración inflacionaria.

En enero de 2024 la caída se agudizó con un nuevo desplome del 17% en términos reales. Si bien en algunos meses posteriores el aumento nominal del salario mínimo igualó o superó a la inflación, esas mejoras resultaron insuficientes para revertir la merma acumulada. A la tendencia descendente de los años previos se sumó así un ajuste más brusco en el bienio 2024-2026.

Como resultado, el salario mínimo medido en poder adquisitivo de abril de 2026 se ubica por debajo del nivel que tenía en 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Además, representa apenas un tercio del máximo de la serie, registrado en septiembre de 2011. En términos concretos, implica una erosión cercana al 66% respecto de aquel pico, lo que agrava la situación de los trabajadores con ingresos más bajos y de quienes utilizan el salario mínimo como referencia contractual.

Impacto social y desafíos hacia adelante

El retroceso del empleo formal y la fuerte caída del salario mínimo real tienen efectos directos sobre la pobreza, la desigualdad y el consumo interno, uno de los principales motores de la economía argentina. Los hogares con trabajos registrados pero ingresos deteriorados ven restringida su capacidad para cubrir gastos básicos, mientras crece la brecha con sectores que pueden negociar mejores condiciones o poseen ingresos dolarizados.

Para los especialistas, la combinación de políticas de empleo activas, acuerdos salariales que protejan el ingreso real y una trayectoria de desinflación sostenida serán claves para recomponer el poder de compra y revertir la destrucción de puestos de trabajo formales. Sin una mejora simultánea del nivel de actividad y del salario real, advierten, la recuperación será lenta y dejará a amplios sectores de la población en situación de vulnerabilidad persistente.

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