El Gobierno aumentó subsidios para moderar el impacto tarifario

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Durante el primer cuatrimestre del año, los subsidios energéticos otorgados por el Gobierno nacional alcanzaron el 0,16% del Producto Interno Bruto (PIB), según un informe elaborado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) en base a datos oficiales. La decisión de reforzar las transferencias busca atenuar el impacto de la suba de tarifas en la inflación y en los bolsillos de los usuarios residenciales y comerciales.
De acuerdo con el reporte, las mayores erogaciones estuvieron concentradas en el sector eléctrico, que absorbió el 75% del total de los subsidios energéticos. En tanto, el rubro del gas natural recibió el 22% de las transferencias. El resto se distribuyó en otros conceptos vinculados al funcionamiento del sistema energético.
En el segmento eléctrico, casi la totalidad de los fondos se canalizó a través de CAMMESA, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. La empresa recibió alrededor de $1,29 billones, cifra que representa el 97% de los recursos destinados a subsidiar la generación y garantizar el abastecimiento en el sistema interconectado.
Por el lado del gas, la OPC relevó que los fondos se concentraron principalmente en ENARSA, que manejó el 72% del presupuesto con el objetivo de financiar la compra de combustible. En segundo lugar se ubicó el Fondo Fiduciario para Subsidios a Consumos Residenciales (FFGAS), que concentró el 21% de las transferencias corrientes para sostener la ayuda a los usuarios residenciales.
Menor cobertura tarifaria y presión sobre las cuentas públicas
El documento técnico explica que el incremento de las partidas se relaciona con una menor cobertura de los costos del sistema mediante las tarifas que pagan los usuarios. La OPC detalla que la tasa de cobertura cayó del 84% al 75% interanual en el promedio del primer cuatrimestre de 2026, lo que obligó al Estado a aumentar los aportes para compensar la diferencia.
Esta brecha entre los costos de generación y transporte de la energía y las tarifas efectivamente abonadas derivó en mayores transferencias corrientes desde el Tesoro. En otras palabras, el sector público debió asumir una porción más grande del costo real del servicio para evitar un traslado pleno a las boletas de luz y gas.
El informe subraya que esta dinámica genera una presión adicional sobre las cuentas fiscales, en un contexto de ajuste del gasto y discusión permanente sobre el esquema de subsidios económicos. A pesar de ello, el nivel de subsidios energéticos de este año se encuentra por debajo del promedio histórico reciente.
Subsidios por debajo del promedio de la última década
En términos comparativos, los subsidios totales a la energía equivalentes al 0,16% del PIB se ubicaron por debajo del promedio de 0,29% registrado para el mismo período desde 2015. Es decir, si bien el Estado incrementó las transferencias respecto del año pasado por la caída de la cobertura tarifaria, el esfuerzo fiscal sigue siendo menor al observado en gran parte de la última década.
- Eléctrico: 75% de los subsidios, con fuerte presencia de CAMMESA.
- Gas natural: 22% de las transferencias, con predominio de ENARSA y FFGAS.
- Impacto macroeconómico: 0,16% del PIB en el primer cuatrimestre.
- Promedio histórico desde 2015: 0,29% del PIB para el mismo período.
“La caída en la tasa de cobertura de costos requirió mayores compensaciones para atender la brecha entre costos y tarifas”, destaca el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.
En medio del debate sobre la reducción del déficit fiscal, el nivel y el diseño de los subsidios energéticos seguirá en el centro de la agenda económica. En el corto plazo, el desafío oficial pasa por equilibrar la necesidad de ordenar las cuentas públicas con la de evitar nuevos saltos en las tarifas que puedan acelerar la inflación y afectar el poder adquisitivo de los hogares.

