Guterres exigió un alto el fuego inmediato en Ucrania

El secretario general de la ONU insistió en una “paz justa y duradera”

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, reclamó una desescalada inmediata del conflicto en Ucrania y un alto el fuego pleno e incondicional, durante una sesión del Consejo de Seguridad convocada tras una nueva ola de ataques masivos rusos ocurridos el último fin de semana.

Desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022, la guerra ha dejado un saldo devastador para la población civil y para la infraestructura del país. En ese contexto, Guterres advirtió que, de continuar la actual dinámica bélica, el conflicto corre el riesgo de “descontrolarse”, con consecuencias imprevisibles más allá de las fronteras ucranianas.

El diplomático portugués remarcó que la comunidad internacional enfrenta una disyuntiva crítica. “Lo que se necesita en este momento es una desescalada inmediata y sostenida, un cese al fuego pleno e incondicional y, sobre todo, más diplomacia”, planteó, al reclamar el pleno respeto de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las resoluciones aprobadas por el propio organismo.

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Llamado de alerta por la escalada y el costo humano

Guterres subrayó que “la decisión es clara” y que la responsabilidad recae en las partes enfrentadas y en los actores con capacidad de influencia para detener la violencia. “Llegó el momento de la paz”, remarcó, al tiempo que alertó sobre el peligro de errores de cálculo que podrían agravar el conflicto y generar una escalada con efectos no deseados.

  • Más de 15.000 civiles han muerto en Ucrania desde 2022, entre ellos cerca de 800 niños, según datos de la ONU.
  • Informes procedentes de Rusia también registran un aumento de víctimas civiles en su territorio.
  • El frente de batalla se mantiene prácticamente congelado, con el uso intensivo de drones y artillería.
  • La infraestructura civil, en especial la red energética, sufre daños masivos y reiterados.

Para el secretario general, la guerra se ha convertido en una “espiral de muerte” que golpea no solo a la población ucraniana, sino también a la estabilidad regional y a la economía global, presionando sobre los precios de la energía y los alimentos y profundizando la inseguridad en distintos puntos del planeta.

“Hablemos claro. El rumbo actual no es sostenible. Esta trayectoria debe cambiar. La espiral de muerte debe detenerse”, sentenció Guterres ante el Consejo de Seguridad, al renovar su pedido de abrir un camino hacia una solución política que garantice una paz justa, duradera e integral.

A más de dos años del inicio de la invasión, las gestiones diplomáticas siguen estancadas y los combates se mantienen en varios frentes. El mensaje de la ONU apunta a reactivar los esfuerzos de mediación y a recomponer el respeto por el derecho internacional, en un escenario donde el costo humano y material de la guerra continúa creciendo día a día.

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