El hallazgo de Kank australis en el extremo sur de la Patagonia permitió identificar una nueva especie de dinosaurio depredador que vivió hace 66 millones de años y amplía el registro austral de los unenlágidos.

Un grupo de paleontólogos de Argentina y Japón identificó en el sur de Santa Cruz una nueva especie de dinosaurio raptor que vivió hace 66 millones de años, poco antes del impacto del meteorito que marcó el final de la era de los dinosaurios. El hallazgo, realizado en el extremo austral de la Patagonia, permitió describir a Kank australis y reducir la brecha geográfica entre los dinosaurios raptores conocidos en Argentina y aquellos registrados en la Antártida.
Los restos permanecieron enterrados durante millones de años en territorio santacruceño hasta que los investigadores lograron determinar que pertenecían a una especie hasta ahora desconocida. El estudio fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology por especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), la Fundación Félix de Azara, la Universidad Maimónides y el Museo Nacional de Ciencias Naturales y de la Ciencia de Japón.
Kank australis era un dinosaurio depredador de tamaño mediano, comparable a un ñandú grande actual y con una masa estimada cercana a los 27 kilos. Caminaba sobre dos patas, llevaba una garra curva levantada en cada pie y presentaba dientes cónicos que lo diferenciaban de otros raptores del hemisferio norte, como el velociraptor popularizado por la película Jurassic Park.
El nombre de la especie combina referencias culturales y geográficas. “Kank” proviene de la mitología del pueblo aonikenk o tehuelche y alude al “Ñandú anciano” que creó la constelación Choiols, conocida como la Cruz del Sur, mientras que “australis” significa “del sur”.

Un hallazgo clave para la familia de los unenlágidos
El estudio fue dirigido por el paleontólogo Fernando Novas y tuvo como primer autor al doctor Matías Motta, integrante del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del MACN.
“La descripción de Kank australis es importante por varios motivos. En primer lugar, estamos sumando una nueva especie de dinosaurio unenlágido, una familia poco representada en el registro fósil ya que sus huesos son muy gráciles y delicados, por lo que son de difícil preservación”, explicó Motta en diálogo con Infobae.
Los unenlágidos integraron un grupo de dinosaurios depredadores bípedos emparentados con las aves actuales y formaron parte de los terópodos paravianos. Vivieron durante el período Cretácico, principalmente entre hace 100 y 66 millones de años, y sus restos aparecen sobre todo en la Cuenca Neuquina, en el norte patagónico.
El primer miembro formalmente descripto de esta familia fue Unenlagia comahuensis, presentado en 1997 por Fernando Novas y Pablo Puerta. Desde entonces se identificaron otras ocho especies distribuidas entre Patagonia, Madagascar, Australia y la Antártida.
Según los investigadores, Kank australis constituye ahora el registro más austral de esta familia en el continente americano y amplía la distribución conocida del grupo.
De una garra encontrada en 2019 a una nueva especie
La historia del descubrimiento comenzó en 2019, durante una expedición realizada en la estancia La Anita, cerca de El Calafate. Allí los científicos recuperaron un fragmento de garra perteneciente al segundo dedo del pie en un área reducida de apenas cinco metros cuadrados.
Ese resto permitió inferir la presencia de un raptor, aunque todavía resultaba insuficiente para describir una nueva especie. La situación cambió en 2024, cuando expediciones posteriores lideradas por Novas encontraron una vértebra cervical en el mismo sitio.
Los especialistas analizaron los fósiles mediante tomografía computada y microscopía electrónica de barrido. También realizaron un análisis filogenético con una matriz de 190 especies y 875 características anatómicas para ubicar al animal dentro del árbol evolutivo de los dinosaurios.
“Se hallaron únicamente dientes, vértebras y falanges, pero nos muestran que este dinosaurio, así como otros unenlágidos, se diferencian claramente de raptores del hemisferio Norte, como Velociraptor, por portar dientes cónicos y con pequeñas estrías a sus lados, y por tener vértebras del cuello con particularidades únicas”, aclaró Motta.
Entre esas particularidades, el estudio identificó una vértebra cervical con tres pequeños orificios en su superficie inferior y una fosa profunda en la epipófisis, rasgos que no aparecen en otros unenlágidos conocidos.
Un ecosistema desaparecido y un puente hacia la Antártida
Los restos de Kank australis corresponden a un ecosistema muy distinto del paisaje actual de Santa Cruz. Hace 66 millones de años la región presentaba ríos, lagunas y abundante vegetación.
En esas mismas rocas también aparecieron fósiles de ranas, tortugas, peces, serpientes y mamíferos, además del dinosaurio carnívoro Maip macrothorax y el saurópodo Nullotitan glaciaris.
Aunque la escasez de material fósil todavía impide precisar con exactitud la posición evolutiva de la especie dentro de los unenlágidos, los investigadores sostienen que el descubrimiento extiende la presencia de esta familia hasta el extremo sur de Sudamérica y genera una conexión geográfica con registros antárticos, donde habría vivido otro posible integrante del grupo, Imperobator antarcticus.
Tras la publicación del estudio, Motta destacó: “El dinosaurio fue hallado en rocas del Cretácico Superior y esto es importante porque expande el registro de la familia de dinosaurios unenlágidos. Demuestra que ya estaba ampliamente distribuida en tiempos justo antes del impacto del meteorito hace 66 millones de años”.
Actualmente, los restos permanecen en préstamo en el MACN. Según contó Motta, “volverán pronto a Santa Cruz y formarán parte del repositorio del Museo Padre Molina de Río Gallegos”.

