Histórico avance: imprimen oreja 3D con células vivas

Un salto clave para la medicina reconstructiva

Investigadores suizos logran imprimir una oreja 3D con células vivas

Investigadores del Instituto Federal de Tecnología de Lausana (EPFL), en Suiza, desarrollaron una técnica de impresión 3D que promete transformar la medicina reconstructiva. El equipo científico logró imprimir una oreja humana de tamaño real utilizando células vivas, con un método 70 veces más eficiente que las tecnologías previas de impresión guiada por luz.

El trabajo, publicado en la revista científica Light: Science & Applications, abre una nueva etapa en la bioimpresión de tejidos y órganos, al combinar alta precisión, velocidad y la posibilidad de emplear células viables que se mantienen activas tras el proceso. Especialistas señalan que, si bien aún falta camino para llegar a los quirófanos, se trata de un paso decisivo hacia implantes personalizados y biocompatibles.

La Agencia Noticias Argentinas detalló que el avance se basa en una técnica conocida como “fabricación aditiva volumétrica tomográfica”. A diferencia de la impresión 3D tradicional por capas, este enfoque trabaja con un vial giratorio lleno de resina sobre el que se proyectan hologramas. Esos hologramas guían un rayo láser que solidifica el material desde distintos ángulos, dando lugar a la forma final con gran definición.

Ciencia y tecnología detrás de la oreja 3D

El equipo del EPFL, liderado por el investigador Christophe Moser, diseñó una versión optimizada de esta tecnología, capaz de producir objetos milimétricos en cuestión de segundos y estructuras algo mayores en solo minutos. Al integrar células vivas en la “tinta” biológica, lograron que, seis días después de la impresión, estas no solo siguieran vivas, sino que también formaran redes organizadas, un requisito clave para que el tejido se comporte de manera similar al humano.

En el experimento, los científicos imprimieron una oreja con dimensiones reales, demostrando que la técnica puede escalarse más allá de muestras pequeñas de laboratorio. La eficiencia del método también permite usar fuentes láser de baja potencia, lo que reduce costos y el impacto térmico sobre las células, otro factor fundamental para preservar su viabilidad.

  • Impresión volumétrica tomográfica con hologramas y láser.
  • Producción de estructuras en segundos o minutos, según el tamaño.
  • Células vivas que permanecen viables y forman redes organizadas.
  • Escala cercana a aplicaciones clínicas en medicina reconstructiva.

Implicancias para la medicina reconstructiva

Moser destacó que “la eficiencia y precisión demostradas por nuestro método finalmente permiten la bioimpresión de estructuras biológicas similares a tejidos a una escala casi clínica”. En la misma línea, la primera autora del estudio, María Álvarez-Castaño, subrayó que este avance “acerca la impresión 3D a los implantes a gran escala y a la fabricación biocompatible con fuentes láser de baja potencia”.

Por ahora, los investigadores no han producido una oreja lista para ser implantada en quirófano, pero sí consolidaron una frontera técnica clave: poder fabricar estructuras biológicas más grandes, de forma rápida y precisa. Los próximos pasos se enfocarán en mejorar aún más la fidelidad de las piezas y en la capacidad de imprimir alrededor o dentro de estructuras ya existentes, lo que abre oportunidades para futuras cirugías reconstructivas personalizadas.

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