El testimonio del chofer que llevó a Agostina hasta la casa del acusado

En medio de la conmoción por la desaparición y muerte de Agostina Vega, una adolescente de Córdoba, tomó relevancia pública la declaración de Ariel, el remisero que la trasladó la noche en que fue vista con vida por última vez. El chofer rompió el silencio y reconstruyó ante la prensa cómo fue el viaje desde el barrio General Mosconi hasta Cofico, donde vive el principal acusado, Claudio Gabriel Barrelier.
Según su relato, el sábado 23 de mayo, pasadas las 22.30, Agostina salió de su casa, cruzó a la parada de remís ubicada a pocos metros y pidió un vehículo. Ariel contó que la joven le pasó una dirección que le llamó la atención por la distancia y que, al subir, le consultó su edad, su nombre y de dónde era. Fue entonces cuando la adolescente le dijo que era “la nieta de Miguel”.
Ese dato, explicó el remisero, le dio confianza. La menor le detalló que iba a encontrarse con “el novio de su mamá” para organizarle una sorpresa. Durante el viaje, sostuvo, la notó tranquila, de buen ánimo y sin usar el celular. El recorrido era largo, pero nada le resultó extraño hasta llegar a la zona indicada en Cofico.
Al llegar, Agostina le indicó que quien abonaría el viaje sería “ese chico” que se acercaba al auto. Ariel describió al hombre con campera negra y gorra. El desconocido le preguntó cuánto debía pagar y el chofer respondió que el viaje costaba 11.300 pesos. De acuerdo a su testimonio, el sujeto le dijo que no llegaba con el efectivo y hasta le entregó un billete de un dólar para completar el monto.
Una escena que ahora luce sospechosa
Para Ariel, la situación más extraña ocurrió en ese intercambio. Relató que el hombre evitó mirarlo a la cara, se colocó de costado y se apoyó sobre el vehículo. Al girar, el remisero pudo ver su rostro parcialmente, aunque el sujeto estaba encapuchado. Tras el pago, la adolescente bajó del auto y se alejó caminando junto a él.
“Iba con confianza, como si fuese un pariente”, reconstruyó el chofer, que en ese momento no advirtió nada inusual. Recién al día siguiente, durante el entretiempo del partido entre Belgrano y River, tomó su celular y vio en redes sociales la foto de Agostina, que ya era buscada intensamente. “Ahí me doy cuenta de que la llevé yo”, recordó.
Impactado por la noticia, Ariel buscó a la familia a través de redes sociales, logró contactar a la madre de la chica y le dejó su número de teléfono. Minutos después, la mujer lo llamó y él le contó que había llevado a su hija hasta la esquina de Fragueiro y Campillo, donde la recibió “una persona mayor”. Al describirle la escena, la madre le dijo que sabía exactamente adónde la había llevado.
- El remisero identificó a la adolescente a partir de las fotos difundidas en redes sociales.
- Ubicó el descenso de la menor en la zona de Fragueiro y Campillo, en el barrio Cofico de Córdoba.
Tras la difusión de las cámaras de seguridad que captaron el ingreso de la adolescente y Barrelier al domicilio del sospechoso, el remisero aclaró que él no los vio entrar a la casa porque se detuvo casi dos cuadras antes. Sin embargo, al observar el video, reconoció que, por la vestimenta y el contexto, se trataba de las mismas personas que transportó aquella noche. Su declaración se sumó al expediente judicial que intenta reconstruir minuto a minuto las últimas horas de Agostina.

