Casi la mitad de las mujeres mayores de 50 presenta riesgo vascular, según un estudio

Alerta por enfermedad vascular silenciosa en mujeres

NewsITe

Un relevamiento realizado durante la Semana de la Salud Cardiovascular en el Hospital de Clínicas de la UBA encendió una nueva señal de alarma: en más de la mitad de las mujeres evaluadas, de alrededor de 58 años, se detectaron signos de enfermedad vascular sin que ellas lo supieran. El informe fue presentado en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo y busca visibilizar las principales amenazas para la salud femenina.

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De acuerdo con la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte entre las mujeres en todo el planeta. Sin embargo, en el estudio difundido por el Hospital de Clínicas casi la mitad de las participantes asociaba el riesgo de muerte principalmente con el cáncer, en muchos casos por antecedentes familiares, lo que evidencia una brecha importante en materia de información y percepción del riesgo.

“Las mujeres constituyen una población especialmente vulnerable y, muchas veces, poco representada en las alertas y campañas de concientización”, advirtió la doctora Verónica Volberg, jefa de la División Cardiología del Hospital de Clínicas. La especialista subrayó que, pese a la alta prevalencia de factores de riesgo y de enfermedad cardiovascular preexistente, el problema suele permanecer subdiagnosticado y subestimado, lo que demora tanto la prevención como el tratamiento oportuno.

Infartos y ACV: un riesgo más frecuente que el cáncer ginecológico

La cardióloga Analía Aquieri, integrante del Laboratorio de Hipertensión Arterial del mismo centro de salud, remarcó que las mujeres mueren con mayor frecuencia por infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV) que por cánceres ginecológicos. Durante la etapa fértil, las hormonas ofrecen cierta protección, pero esa ventaja se pierde con la llegada de la menopausia y el riesgo cardiovascular se dispara.

El incremento del riesgo es aún mayor en quienes cursaron embarazos complicados con hipertensión o diabetes gestacional, tuvieron menopausia precoz, partos prematuros, hijos con bajo peso al nacer, enfermedades autoinmunes o recibieron tratamientos oncológicos por cáncer de mama. Todos estos antecedentes funcionan como señales de alerta que deberían impulsar controles específicos.

Placas en las arterias: un enemigo que avanza en silencio

La manifestación más frecuente de la enfermedad cardiovascular es la aterosclerosis, un proceso lento en el que las arterias se van endureciendo y estrechando por la acumulación de grasa, colesterol e inflamación crónica. “En el 52% de las mujeres que participaron del estudio del Hospital de Clínicas, con una edad promedio de 58 años, se detectaron placas de ateroma que predisponen a la aparición de ACV o infarto”, detalló el doctor Joel Valledor, jefe de residentes de Cardiología.

Se trata de un fenómeno que puede empezar en edades tempranas y evolucionar durante años sin síntomas evidentes. Cuando afecta a las arterias coronarias, puede desencadenar un infarto agudo de miocardio. En estos casos, la interrupción súbita del flujo de sangre al corazón es una de las principales causas de muerte súbita, y se estima que cerca de un tercio de las personas fallece antes de recibir atención médica.

Otro cuadro frecuente es el ACV, que golpea a uno de cada cuatro individuos a lo largo de la vida. Suele producirse por la obstrucción de una arteria que irriga el cerebro y puede dejar secuelas motoras, del lenguaje o cognitivas que limitan seriamente la autonomía y la calidad de vida.

La mayoría de las muertes cardiovasculares se puede evitar

“La mayoría de las muertes cardiovasculares son evitables. Son el resultado de años de descuido, falta de controles y la falsa creencia de que la salud solo se pierde cuando aparece el dolor”, explicó el doctor Nicolás Heredia, jefe de la División Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas. En ese sentido, insistió en la necesidad de realizar controles médicos periódicos, incluso cuando no hay síntomas.

Los especialistas recomiendan una fórmula que combina chequeos regulares con cambios sostenidos en el estilo de vida. Entre las medidas básicas se encuentran dejar de fumar, controlar la presión arterial, vigilar los niveles de glucosa y colesterol, mantener un peso saludable, hacer actividad física moderada todos los días y adoptar una alimentación basada en alimentos frescos, con menos sal, azúcares y grasas poco saludables.

  • No fumar ni convivir con humo de tabaco, ya que duplica el riesgo de infarto y ACV.
  • Controlar periódicamente la presión arterial, aun cuando no haya malestares.
  • Realizar análisis de laboratorio para conocer glucosa y colesterol.
  • Caminar, moverse a diario y evitar el sedentarismo prolongado.
  • Elegir una dieta con prioridad en frutas, verduras, legumbres y granos integrales.

“Cuanto antes se actúe, mayor es la posibilidad de cambiar el destino”, concluyó Heredia, al remarcar que la prevención cardiovascular en las mujeres debe ser una política sanitaria prioritaria.

En la previa y durante la posmenopausia, los especialistas recomiendan consultar al médico de cabecera o al cardiólogo para evaluar el riesgo individual y definir un plan de controles y cuidados. Identificar a tiempo a las mujeres con mayor riesgo puede marcar la diferencia entre una enfermedad silenciosa y una vida más larga y saludable.

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