Milei baja el tono al cruce con la Iglesia por la homilía

Tensiones y gestos de distensión entre el Gobierno y la Iglesia

Javier Milei y la cúpula de la Iglesia en un clima de tensión política

NewsITe

El Gobierno nacional se esforzó en las últimas horas por reducir la tensión con la Iglesia Católica, luego de las fuertes críticas que el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, expresó durante el Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana. Lejos de escalar el conflicto, el presidente Javier Milei eligió un tono conciliador y buscó descomprimir los ruidos que vienen marcando la relación con la jerarquía eclesiástica.

En la Casa Rosada conviven la voluntad de no abrir un nuevo frente de conflicto de alto voltaje con la certeza de que parte de la Iglesia mantiene una mirada muy crítica sobre la política social del oficialismo. En ese marco, la posible visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre se transformó en un dato político central, que obliga al Gobierno a cuidar cada gesto y cada declaración hacia el mundo eclesiástico.

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Referentes cercanos al Presidente sostienen, en reserva, que la Iglesia no reconoce los avances que atribuyen a la gestión de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni la baja en los índices de pobreza que el oficialismo da por logrados, al asegurar que el indicador habría caído del 57% al 28% en el segundo semestre de 2025. Según esas voces, sectores del clero “juegan para el peronismo y buscan continuar con el pobrismo”, una crítica que se repite en los pasillos de Balcarce 50.

Quien mejor expresó públicamente esa línea interna fue el diputado libertario Bertie Benegas Lynch, muy cercano a Milei. El legislador calificó el mensaje de García Cuerva como “lamentable e injusto con los logros del gobierno” y cuestionó a quienes, según su interpretación, “militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”, acusándolos de romantizar la pobreza y demonizar la riqueza y la iniciativa individual.

El discurso del Presidente y el límite a la confrontación

Aun con ese telón de fondo, el Presidente decidió salir públicamente a moderar la disputa. En declaraciones radiales, destacó que García Cuerva “no actuó como un adversario político” y definió su homilía como “una opinión absolutamente válida”, pronunciada “de manera educada”. Lejos de la confrontación directa, Milei remarcó que el mensaje “abre un diálogo y un debate”, algo que consideró “supervalioso” en el marco de la vida democrática.

El jefe de Estado, sin embargo, marcó diferencias en uno de los ejes centrales de la reflexión del arzobispo: la comparación entre la violencia discursiva en redes sociales y una forma de terrorismo. Milei defendió la libertad de expresión en plataformas digitales y sostuvo que no se puede equiparar a usuarios que opinan en Twitter con verdaderos actos terroristas.

  • Desde la Casa Rosada creen que la Iglesia no reconoce la política social del Gobierno.
  • El oficialismo busca evitar un enfrentamiento abierto a meses de la posible visita del Papa León XIV.

“A mí no me parece que personas en Twitter diciendo lo que piensan sea terrorismo. Terrorismo a mí me parece que es cuando el Estado persigue a las personas o gente poniendo bombas, gente sembrando el terror”, planteó Milei para marcar su diferencia con García Cuerva.

Con la mira puesta en la eventual llegada del Sumo Pontífice y en la necesidad de mantener estabilidad política en un contexto económico y social delicado, el Gobierno intenta calibrar las tensiones con la Iglesia: sostiene sus críticas por lo bajo, pero en público apuesta a un discurso de respeto institucional y apertura al diálogo.

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