FMI cuestiona el superávit fiscal que muestra el Gobierno

El Fondo Monetario pone bajo la lupa las cuentas públicas

El Fondo Monetario Internacional (FMI) encendió una nueva discusión sobre la forma en que el Gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, presentan el resultado de las cuentas públicas. En un informe técnico reciente, el organismo señaló que, si se computan determinados intereses de la deuda en pesos, el superávit fiscal informado se transformaría en un leve déficit.

La advertencia aparece en una nota al pie del Staff Report, el documento en el que el FMI evalúa la marcha del programa con la Argentina. Allí precisa que el cálculo oficial del resultado fiscal excluye los intereses de los llamados bonos cupón cero, una modalidad de títulos en pesos que el Tesoro utiliza de manera recurrente para refinanciar vencimientos de deuda en moneda local.

Estos bonos se caracterizan porque no pagan intereses periódicos, sino que los capitalizan: al vencimiento, el inversor cobra el capital inicial más los intereses acumulados. Bajo la contabilidad que hoy aplica el Gobierno, ese componente de intereses no se registra como gasto corriente, sino “por debajo de la línea”, lo que permite mostrar un mejor resultado fiscal primario.

Del superávit al déficit: qué dice el informe del FMI

En la página 7 del informe, el Fondo señala textualmente que la medición del resultado fiscal “excluye los pagos de intereses de los bonos cupón cero, los cuales se registran por debajo de la línea”. Y agrega que, si se incluyera “el componente real de los intereses capitalizados por encima de la línea, el déficit total se elevaría a cerca de 0,8% del PBI”.

Ese matiz contable no es menor. Desde el inicio de la gestión de Milei, el oficialismo reivindica haber alcanzado superávit fiscal luego de años de desequilibrios en las cuentas públicas. La señal del FMI no desconoce el esfuerzo de ajuste, pero sí subraya que el resultado cambia de signo cuando se incorpora el costo completo de financiar la deuda en pesos mediante estos instrumentos.

Un debate abierto en la teoría económica

La aclaración del organismo reavivó una discusión de larga data entre economistas, tanto en la Argentina como a nivel internacional. Una corriente sostiene que los intereses que se capitalizan deben considerarse parte del gasto público, dado que representan un compromiso cierto del Estado que se materializará al vencimiento del bono. Desde esta óptica, excluirlos subestima la verdadera carga de la deuda.

  • Quienes promueven su inclusión argumentan que la sostenibilidad fiscal se evalúa mejor si se contabilizan todos los costos de la deuda, estén o no pagados en efectivo.
  • Los que se oponen sostienen que, mientras no haya un desembolso presente, corresponde registrarlos como una variación de pasivos financieros y no como gasto corriente.

La forma de medir el resultado fiscal no es un detalle técnico menor: incide en la credibilidad del programa económico, en la evaluación que realizan los mercados y en el margen de maniobra del Gobierno para negociar con acreedores y organismos multilaterales. En un contexto de alta inflación, fuertes tensiones sociales y necesidad de estabilizar la economía, el modo en que se presentan las cifras oficiales adquiere un peso político y económico significativo.

Mientras tanto, la discusión promete continuar: para el oficialismo, el superávit fiscal es la piedra angular de su programa; para buena parte de la comunidad económica, la clave estará en cuánto de ese resultado es permanente y cuánto depende de decisiones contables y financieras que, tarde o temprano, deberán reflejarse en las cuentas del Estado.

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