La OMS advierte que el brote de ébola en Congo supera su capacidad de respuesta

NewsITe
La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió una fuerte alarma sanitaria internacional ante el avance del ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y su expansión a Uganda. El organismo confirmó que el brote ya fue declarado emergencia de salud pública de importancia internacional y advirtió que, por su velocidad de propagación, está superando la capacidad de respuesta de los equipos en el terreno.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, se registran al menos 101 casos confirmados y 10 muertes comprobadas por laboratorio. Sin embargo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, remarcó que la dimensión real es mucho mayor: hay más de 900 casos sospechosos y alrededor de 220 fallecimientos bajo investigación en la región afectada.
El epicentro del brote se ubica en la provincia de Ituri, una zona históricamente castigada por la violencia y la inestabilidad política. Allí, la tensión social se agravó en los últimos días cuando habitantes locales irrumpieron en un hospital para exigir el cuerpo de un líder religioso muerto a causa del virus, según reportó la emisora francesa RFI. Estos episodios muestran el fuerte clima de desconfianza comunitaria que dificulta las tareas de aislamiento y rastreo de contactos.
La situación se vuelve aún más compleja por la presencia del virus Bundibugyo, una cepa poco frecuente del ébola para la que no existen, hasta el momento, vacunas ni tratamientos aprobados. Este linaje solo había sido identificado en dos ocasiones anteriores: en Uganda en 2007 y en la propia República Democrática del Congo en 2012, lo que reduce la experiencia acumulada para enfrentarla.
Extensión regional y desafíos de seguridad
El brote ya cruzó fronteras y llegó a Uganda, donde se reportan cinco casos confirmados y una muerte. Los especialistas de la OMS subrayan que la detección tardía permitió que el virus circulara durante semanas sin un control adecuado, lo que obliga ahora a una carrera contrarreloj para frenar la transmisión en comunidades con sistemas de salud frágiles.
Las provincias de Ituri y Kivu del Norte atraviesan, además, una fuerte crisis humanitaria. En los últimos meses se intensificaron los combates entre grupos armados, lo que provocó el desplazamiento de más de 100.000 personas y dos incidentes de seguridad en centros de salud solo en la última semana. Estas condiciones generan dificultades adicionales para montar centros de tratamiento, garantizar el acceso seguro del personal sanitario y sostener tareas de prevención.
Recomendaciones de la OMS y apoyo internacional
Frente a este escenario, la OMS recomendó priorizar dos anticuerpos monoclonales para ensayos clínicos como posibles opciones terapéuticas, mientras se continúa trabajando en medidas clásicas de control de brotes: identificación temprana de casos, aislamiento, rastreo de contactos y comunicación comunitaria. El organismo elevó su evaluación de riesgo a nivel nacional a “muy alto”, mantuvo el riesgo regional en “alto” y consideró el riesgo global como “bajo”, aunque bajo monitoreo permanente.
- La OMS declaró la emergencia de salud pública el 17 de mayo.
- El virus corresponde a la cepa Bundibugyo, sin vacuna ni tratamiento aprobado.
- Más de 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia en las zonas afectadas.
- Uganda ya confirmó cinco casos y una muerte vinculados al brote.
“Estamos ampliando urgentemente las operaciones, pero en este momento, la epidemia nos está superando. Empeorará antes de mejorar. Pero conocemos este virus y sabemos cómo detenerlo”, advirtió Tedros Adhanom Ghebreyesus.
En paralelo, se refuerza el apoyo regional. Sudáfrica anunció una contribución de 5 millones de dólares a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), destinados a sostener las acciones contra el ébola en la República Democrática del Congo y en Uganda. La OMS, por su parte, instó a los países vecinos a implementar de inmediato planes de preparación, vigilancia fronteriza y capacitación del personal sanitario, con el objetivo de evitar nuevas cadenas de transmisión en el continente africano.

