Metalúrgicos alertan por derrumbe industrial y riesgo social

Crisis metalúrgica: advierten por cierre de fábricas y pueblos en riesgo

Industria metalúrgica argentina en crisis, con fábricas paradas

NewsITe

La industria metalúrgica argentina atraviesa una de las peores etapas de las últimas décadas, con una fuerte caída de la actividad, altos niveles de capacidad ociosa y un impacto social que comienza a sentirse con crudeza en pueblos y ciudades del interior del país. Dirigentes del sector advirtieron que, de no revertirse el escenario, podría llegarse incluso a la desaparición de localidades enteras cuya economía depende de una o dos fábricas.

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), Elio Del Re, describió un panorama alarmante: en lo que va del año, la producción metalúrgica cae 6,2% y el uso de la capacidad instalada ronda apenas el 40,1%. En la práctica, esto significa que, de cada diez máquinas disponibles en los talleres y plantas, seis permanecen detenidas. El parate se traduce en menos horas de trabajo, suspensiones y despidos.

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En los últimos veinticuatro meses, el sector perdió casi 22.000 puestos laborales registrados, según datos relevados por la entidad empresaria. Dirigentes consultados remarcan que detrás de cada empleador y de cada operario hay familias, proveedores y comercios de cercanía que dependen de esa rueda productiva, por lo que el impacto trasciende a la fábrica y golpea a toda la comunidad.

Capacidad ociosa y cierre de empresas

El representante de ADIMRA en la provincia de Buenos Aires, Marcelo Mirón, coincidió en la gravedad del diagnóstico y señaló que, en promedio, más del 60% de las máquinas de la industria metalúrgica se encuentra ociosa. En muchos rubros, explicó, la posibilidad de reconversión es limitada y, cuando llega el punto de no retorno, las empresas optan por achicarse o directamente cerrar.

Los industriales remarcan que una vez que se suspende una línea de producción o se baja la persiana de una planta, el regreso es extremadamente difícil, aun cuando luego mejore el contexto macroeconómico. La pérdida de proveedores, de mano de obra calificada y de mercados consolidados hace que la reactivación no sea inmediata ni automática.

Pueblos productivos en peligro

Desde el interior santafesino, la presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela, Graciela Accastello, planteó el costado social de la crisis y advirtió sobre el riesgo concreto de desaparición de localidades enteras. “Desaparece la empresa y desaparece el pueblo; no hay ninguna forma de sustento de vida”, alertó, al señalar que muchas comunidades dependen casi exclusivamente de una gran fábrica o de un puñado de talleres.

Accastello añadió que numerosas firmas, para sobrevivir, se ven obligadas a reemplazar componentes nacionales por productos importados más baratos, lo que implica menos trabajo local y profundiza la destrucción de empleo en la cadena metalmecánica. Esa sustitución, advirtió, podría consolidarse en el tiempo y dificultar aún más una recuperación basada en la industria nacional.

Caída prolongada y falta de rentabilidad

En Rosario, la situación no es más alentadora. Rafael Catalano, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de esa ciudad, informó que la actividad acumula 34 meses consecutivos de caída. Según sus estimaciones, entre el 60% y el 70% de las industrias rosarinas no registra ganancias desde hace más de un año, lo que erosiona el capital de trabajo y limita la posibilidad de invertir.

Desde San Francisco, en la provincia de Córdoba, Robert Maggi agregó que entre el 44% y el 45% de las empresas metalúrgicas muestran hoy resultados negativos. La contracción de la demanda, tanto del mercado interno como de algunos segmentos exportadores, se traduce en una menor utilización de las plantas y en un deterioro de la situación laboral en la región.

Pérdida de mano de obra calificada

Uno de los problemas que más preocupan a los industriales es la pérdida de personal especializado. Maggi sostuvo que muchas empresas se están “quedando sin gente”, ya que trabajadores con alta calificación optan por migrar hacia otros sectores o incluso al exterior. Una vez que ese recurso humano se va, remarcan, es muy difícil que regrese a la industria metalúrgica.

Esta fuga de talentos tiene un efecto de arrastre: sin técnicos formados y operarios experimentados, las fábricas ven afectada su productividad y su capacidad de incorporar nuevas tecnologías, lo que reduce su competitividad frente a productos importados o frente a empresas radicadas en otros países de la región.

Críticas al sistema financiero y a la apertura importadora

Los dirigentes empresariales también apuntaron contra el sistema financiero, al que acusaron de “dar la espalda” a la producción. Según Sergio De Luca, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Entre Ríos (ADIMER), las PyMEs del sector enfrentan tasas de interés muy elevadas y escaso acceso al crédito, en condiciones mucho más desfavorables que otros segmentos, como el de maquinaria agrícola.

En paralelo, el sector observa con preocupación la apertura comercial desregulada, que habilita el ingreso de bienes importados en condiciones que consideran desiguales. Guillermo Freund, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADDIEL), reclamó una política industrial equilibrada que proteja el mercado interno sin descuidar la competitividad exportadora.

Reclamo por un Estado activo y una política industrial sostenida

  • Los industriales piden un esquema de financiamiento accesible para las PyMEs.
  • Reclaman medidas que ordenen la apertura importadora y prioricen el trabajo nacional.
  • Advierten que la pérdida de empleo y de empresas impacta de lleno en las economías regionales.

“Argentina tiene que encontrar una política industrial sensata para el mercado interno y para el mercado externo”, afirmó Freund, al insistir en la necesidad de un Estado activo que acompañe la inversión privada.

En un escenario marcado por la recesión y la caída del poder adquisitivo, los empresarios metalúrgicos consideran urgente la definición de una estrategia industrial de largo plazo, que combine estabilidad macroeconómica, financiamiento productivo, capacitación laboral y reglas claras para la competencia con productos importados. De lo contrario, advierten, la crisis actual podría profundizarse y dejar una huella difícil de revertir en la estructura productiva y en el tejido social del país.

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