Investigan en Buenos Aires la muerte de al menos 16 gatos y denuncias contra un joven señalado por rescatistas

Un cocinero santacruceño de 27 años quedó bajo investigación judicial en la Ciudad de Buenos Aires tras denuncias por presunto maltrato animal, amenazas y lesiones contra un menor. Rescatistas lo vinculan con múltiples muertes de gatos ocurridas entre enero y febrero.

La Justicia porteña investiga a Adriel C.O., un cocinero santacruceño de 27 años radicado en Recoleta, luego de una serie de denuncias impulsadas por rescatistas y organizaciones vinculadas al cuidado animal. El caso incluye acusaciones por presunto maltrato animal y también por lesiones leves, amenazas y coacción contra un menor.

La investigación tomó notoriedad luego de que distintos rescatistas comenzaran a relacionar episodios ocurridos entre enero y febrero de este año, tras advertir coincidencias en adopciones, muertes de animales y explicaciones consideradas inconsistentes.

En la causa interviene la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), dependiente del Ministerio Público Fiscal porteño, que investiga delitos relacionados con el medio ambiente, la seguridad pública y la integridad animal.

Según la acusación impulsada por el abogado Alexis Marrocco, el primer episodio denunciado ocurrió el 16 de enero en un departamento vinculado a la iglesia Nuestra Señora de las Victorias, ubicada sobre Paraguay al 1200.

De acuerdo con el relato presentado ante la Justicia, una mujer que mantenía vínculo con Adriel le pidió que cuidara a su hijo de 10 años durante una salida nocturna. En ese contexto, también permanecía en la vivienda “Charly”, un gato de nueve meses.

“Adriel torturó al gato: lo metió en bolsas cerradas, lo golpeó y lo aplastó con la puerta del balcón. Cuando el menor intentó intervenir en auxilio del gato, Adriel lo pellizcó fuertemente y lo amenazó diciéndole que si intervenía de nuevo, lo iba a volver a pellizcar. Charly falleció horas después con un cuadro de grave hipoxia compatible con asfixia”, afirmó Marrocco en declaraciones citadas en el material aportado.

Las denuncias de rescatistas y los casos posteriores

Pocos días después apareció otro episodio denunciado por rescatistas.

El 24 de enero, Elisabeth Soriano entregó en adopción a “Rubio”, un gato de dos meses. Según relató, el contacto previo había generado confianza.

“Me contactó para adoptar un gato negro, aunque se quedó con ‘Rubio’. Hicimos una videollamada y el perfil era 10 puntos; dijo que era amante de los animales y que tenía experiencia con gatos. Había comprado una transportadora rosa y juguetes; me pareció maravilloso el detalle. Pactamos la entrega y le dejé a ‘Rubio’. A la noche le pedí una foto para ver cómo estaba y lo que vi, no me gustó nada. Por el contrario, me inquietó”, sostuvo.

La rescatista explicó que la imagen enviada le generó preocupación.

“‘Rubio’ tenía dos meses y lo había puesto en el piso, al lado de una casilla de cartón. Le dije que no me parecía, todavía era un bebé, no podía estar en esas condiciones. Me respondió que lo hacía para que se acostumbre al olor de la casa”, recordó.

Al día siguiente, según Soriano, recibió un mensaje en el que Adriel le informó que el animal había muerto.

“Pasadas las 10 de la mañana del domingo, me manda un mensaje largo escrito y me dice que Rubio había fallecido en una veterinaria por un supuesto síndrome que le da a los gatos. Era imposible, porque se había ido en buenas condiciones de acá, con atención veterinaria”, afirmó.

La mujer sostuvo que verificó la información con la veterinaria mencionada y aseguró que allí le indicaron que el joven no se había presentado.

“Es ahí cuando me comunico enseguida con esa veterinaria y me dicen que nunca había ido Adriel. Yo les mandé la foto de Adriel y de Rubio; me dijeron que nunca se había presentado ese domingo. Ahí me dije: “Él lo mató””, expresó.

Más episodios denunciados y la intervención judicial

Tras la denuncia por “Rubio”, Soriano realizó publicaciones en redes sociales para advertir sobre el joven, aunque aclaró que evitó mencionar muertes por no contar con pruebas directas.

El 25 de febrero surgió otro episodio.

Según los testimonios incorporados a la denuncia, una rescatista identificada como Gabriela intentó obtener explicaciones por la muerte de “Salvadora”, una gata que había sido entregada junto a cinco crías lactantes.

De acuerdo con el material aportado, Adriel envió una fotografía en la que la gata aparecía sin vida. Uno de los cachorros también murió y otros cuatro fueron rescatados, aunque fallecieron posteriormente.

“Se realizó necropsia de la madre y el bebé que falleció en dicho domicilio. Ambas necropsias muestran signos pulmonares”, remarcó Marrocco.

Horas antes, según el mismo relato, el joven había recibido en tránsito a dos gatos llamados Betún y Mora. Poco después informó que Betún estaba “mal” y “respiraba lento”. El animal murió esa misma tarde.

Los rescatistas y la acusación particular también lo vinculan con otros episodios bajo investigación.

“Approximately el 15 de febrero, le fue entregada una gata de color blanco que estaba preñada. Se cree que la golpeó y que eso produjo un parto fuera de término, ya que nacieron cuatro bebés prematuros, los cuales fallecieron todos. La gata salió de ese domicilio con un presunto traumatismo”, señaló Marrocco.

El abogado añadió que “el 23 de febrero le fueron entregados dos gatos atigrados de dos meses de edad. Ambos gatos desaparecieron. Se presume que los asesinó”.

Además, indicó que “se investiga también la muerte de un gato bebé lactante ocurrida en circunstancias extrañas durante la primera quincena de febrero”.

El perfil investigado y la cifra de animales fallecidos

Según Marrocco y rescatistas que participaron de las denuncias, Adriel C.O. se presentaba como una persona con experiencia en cuidado animal y se ofrecía como hogar de tránsito o adoptante ante organizaciones y particulares.

La acusación sostiene que buscaba especialmente gatos de corta edad, gatas preñadas y animales con crías lactantes.

“Sumadas todas las muertes investigadas, se alcanza la cifra de 16 animales fallecidos, como mínimo. Creemos que pueden existir muchas muertes más. Ello, además de los delitos cometidos contra el menor, quien nunca podrá olvidar lo que vio esa noche”, sostuvo el abogado.

De acuerdo con el planteo de la acusación, tras cada episodio el joven brindaba explicaciones consideradas inconsistentes y argumentaba problemas de salud propios.

Por último, Marrocco afirmó: “Esta persona presenta los rasgos propios de la Tétrada Oscura de la Personalidad (maquiavelismo, narcisismo, psicopatía y sadismo), con alta peligrosidad y riesgo de escalamiento en la violencia”.

La investigación continúa bajo la órbita de UFEMA mientras la Justicia busca determinar responsabilidades y esclarecer las circunstancias denunciadas en cada uno de los episodios.

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