Actores argentinos piden regular la IA y alertan por vacíos legales

Debate abierto sobre inteligencia artificial y derechos de imagen

Actores argentinos reclaman regulación del uso de IA en audiovisuales

NewsITe

La discusión sobre el uso de inteligencia artificial (IA) en la industria audiovisual sumó un nuevo capítulo en la Argentina. Actores y actrices de primer nivel acompañan el pedido de la Asociación Argentina de Actores para que se regulen las herramientas de IA que permiten replicar voces, rostros y gestos sin autorización previa.

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Bajo el lema “Mi imagen, mis expresiones y mi voz son mis herramientas de trabajo”, intérpretes como Ricardo Darín, Gustavo Garzón, Marina Bellati, Guillermo Francella, Valentina Bassi y Diego Gentile se sumaron a una campaña de concientización que apunta a abrir un debate público sobre consentimiento digital, derechos de imagen y transparencia frente al público.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el abogado especializado en propiedad intelectual Lucas Bianco analizó el escenario jurídico actual. Recordó que el artículo 53 del Código Civil y Comercial establece que la imagen y la voz de una persona solo pueden ser reproducidas o difundidas con su consentimiento, principio que también debería aplicarse cuando se utilizan sistemas de inteligencia artificial.

Qué dice hoy la legislación argentina

Bianco remarcó que, desde el punto de vista normativo, la IA no genera un vacío total: el criterio legal sobre la autoría se mantiene. “El hecho de que se utilice inteligencia artificial o no no varía. Respecto de quién es dueño de una versión digital creada con inteligencia artificial, es siempre el creador”, sostuvo, en línea con la lógica que rige para cualquier obra intelectual.

El abogado explicó que el derecho de autor nace en el momento mismo de la creación y no cuando se realiza un registro formal. Estos procedimientos —sea para marcas, imágenes, obras artísticas o producciones audiovisuales— tienen carácter declarativo y sirven como prueba ante un eventual conflicto, pero no otorgan el derecho en sí.

En ese sentido, las producciones generadas con IA se ubican en un marco similar al de un libro, un guion o una novela: se trata de creaciones intelectuales que gozan de protección jurídica desde que se concretan, independientemente de la tecnología utilizada para su realización.

Un sistema legal desbordado ante el avance tecnológico

Donde sí aparece una alerta es en la capacidad real del sistema para hacer cumplir la ley. Bianco advirtió que, si bien la normativa argentina prevé conductas ilícitas vinculadas al uso indebido de la imagen, la voz o la obra de otra persona, “el sistema no está preparado para perseguir la infracción a estas normativas” cuando se producen de manera masiva.

  • La facilidad de acceso a herramientas de IA permite multiplicar falsificaciones de voz o imagen en pocos minutos.
  • El Poder Judicial carece, según el letrado, de la capacidad operativa y técnica para investigar y sancionar todos los casos.
  • Los artistas reclaman reglas claras sobre el consentimiento y límites para el uso de sus datos biométricos.

Para el especialista, el desafío que se viene es de escala: si el uso de IA sin autorización se vuelve cotidiano en la producción de contenidos, los tribunales podrían verse saturados, generando una brecha creciente entre lo que la ley establece y lo que efectivamente se controla.

“El sistema no está preparado para perseguir este nuevo desarrollo a escala masiva, y eso es un problema grave que se viene de acá en adelante”, advirtió Bianco.

Mientras el debate se instala en el ámbito artístico, crece la presión para que el Congreso y los organismos regulatorios avancen en normativas específicas sobre inteligencia artificial, protección de datos y derechos de imagen. El objetivo de los intérpretes es claro: que la innovación tecnológica no avance a costa de sus herramientas de trabajo ni de la confianza del público.

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