La causa Epstein vuelve a golpear a la monarquía británica

NewsITe
La figura del ex príncipe Andrés de Inglaterra vuelve a quedar bajo fuerte escrutinio. La policía británica amplió una investigación en su contra e incluye ahora presuntos delitos de conducta sexual inapropiada y posible corrupción vinculados a su actuación como enviado comercial del Reino Unido durante la década de 2000, en el marco del escándalo alrededor del fallecido financista Jeffrey Epstein.
De acuerdo con reportes de medios británicos como el Daily Mail y Sky News, la fuerza policial de Thames Valley confirmó que la pesquisa por supuesta “mala conducta en el ejercicio de funciones públicas” se extendió para abarcar una serie más amplia de delitos. Los investigadores analizan si Andrés Mountbatten-Windsor, de 66 años, compartió información sensible en favor de Epstein entre 2001 y 2011, cuando ocupaba un rol clave en la promoción de los intereses comerciales del Reino Unido en el exterior.
Como parte de la investigación, la policía reiteró su llamamiento a toda persona que pueda aportar datos relevantes. En ese contexto, se contactó con los abogados de una mujer que ya había declarado que fue trasladada a una propiedad en Windsor con fines sexuales. Ese encuentro, divulgado inicialmente por la BBC en enero de este año, habría ocurrido en 2010 en Royal Lodge, la antigua residencia del entonces duque de York.
Las autoridades británicas informaron que se identificaron “múltiples líneas de una investigación significativa”. En los últimos días, se efectuaron allanamientos tanto en la residencia de Royal Lodge, en Windsor, como en la nueva propiedad de Andrés en la finca de Sandringham, en Norfolk. En ambos lugares se incautaron elementos que actualmente están siendo analizados de manera minuciosa por los peritos.
Documentos oficiales y nuevas acusaciones
La actualización del caso llegó después de que se difundieran nuevos documentos sobre el nombramiento de Andrés como enviado comercial del Reino Unido. Esos archivos revelan que la fallecida reina Isabel II estaba “muy interesada” en que su hijo asumiera un papel protagónico en la promoción de los intereses nacionales, especialmente tras la salida de su primo, el duque de Kent, de ese puesto.
El documento, de 15 páginas, se hizo público luego de presiones de legisladores británicos, que reclamaron mayor transparencia tras la publicación de los denominados “archivos Epstein” por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre otras sospechas, los parlamentarios apuntan a que el entonces duque podría haber compartido información comercialmente sensible con Epstein, aprovechando su posición institucional.
Paralelamente, la policía evalúa denuncias según las cuales Epstein habría enviado a una mujer al Reino Unido para mantener relaciones sexuales con Andrés en 2010, una acusación que se alinea con el testimonio de la fallecida Virginia Giuffre. Giuffre afirmó haber sido víctima de trata de personas con fines de explotación sexual y situó al ex duque de York como una de las figuras implicadas.
Andrés llegó a un acuerdo extrajudicial en Estados Unidos por una cifra cercana a las 12 millones de libras esterlinas, sin admitir responsabilidad, pero su reputación pública quedó seriamente dañada.
Ese acuerdo civil, alcanzado en Nueva York, permitió que el ex príncipe evitara un juicio, aunque lo obligó a retirarse de la vida pública y a renunciar a varios de sus títulos y funciones oficiales. Pese a que siempre negó las acusaciones, la reapertura y ampliación de las investigaciones policiales mantiene viva la controversia en torno a su figura y vuelve a colocar a la monarquía británica bajo el foco internacional.

