El Senado acelera la reforma de la Ley de Salud Mental

El oficialismo busca dictamen para una reforma clave y polémica

Debate en el Senado sobre reforma de la Ley de Salud Mental

NewsITe

El Senado de la Nación se encamina a emitir dictamen en los próximos días sobre el proyecto de reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, impulsado por el Poder Ejecutivo y acompañado por el bloque de La Libertad Avanza. La iniciativa introduce cambios de alto impacto en el sistema, entre ellos la habilitación expresa de internaciones “no voluntarias” y la incorporación de las adicciones a las drogas como enfermedad de salud mental.

El debate se concentra en las comisiones de Salud y de Legislación General, presididas por las senadoras libertarias Ivana Arrascaeta y Nadia Márquez, donde ya concluyó una tercera ronda de consultas con especialistas, organizaciones y familiares de pacientes. Desde el oficialismo sostienen que el objetivo es dotar de herramientas concretas a los equipos de salud y a las familias para intervenir de manera más temprana en situaciones graves, mientras que distintos sectores académicos y profesionales alertan sobre posibles retrocesos en derechos.

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Nadia Márquez defendió la propuesta al señalar que, a diferencia de gestiones anteriores, el actual gobierno reconoció la salud mental como una problemática prioritaria. La senadora remarcó que la norma vigente presenta obstáculos para actuar frente a consumos problemáticos, intentos de suicidio y cuadros severos, y aseguró que “la salud mental no puede seguir esperando”.

Entre las voces invitadas al plenario se destacó la exdiputada y especialista en la temática Marcela Campagnoli, quien consideró que la ley actual significó un avance en derechos humanos, pero exhibió con el tiempo “límites concretos” que dejaron a muchas familias sin respuestas. “Detrás de cada vacío legal hay hogares desbordados y pacientes que podrían haberse salvado si el sistema hubiera llegado antes”, advirtió.

Posturas enfrentadas sobre el rol médico y las internaciones

Uno de los ejes más controvertidos es el lugar que la reforma otorga al médico psiquiatra dentro de los equipos interdisciplinarios. El proyecto establece su presencia obligatoria y le asigna mayor peso en diagnósticos, tratamientos e indicación de internaciones, algo que modifica el esquema vigente, basado en una lógica más horizontal entre disciplinas.

Desde el ámbito académico, la decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Soledad Cottone, cuestionó este enfoque. Sostuvo que los psicólogos están formados para evaluar el riesgo y que jerarquizar normativamente la firma del psiquiatra implica un retroceso para la psicología como disciplina autónoma. Para Cottone, la reforma introduciría una descalificación injustificada de otros profesionales de la salud mental.

También intervino el abogado Vadim Mischanchuk, especializado en salud y defensa médica, quien planteó que la redacción actual de la ley —en especial la exigencia de riesgo “inminente”— dificultó desde 2010 la posibilidad de disponer internaciones cuando aún no se llegó a un estado extremo. “La ley vigente ha demonizado los hospitales de salud mental”, afirmó, y respaldó la necesidad de modificar ese criterio.

Familiares y organizaciones: reclamos ante el consumo problemático

La presencia de familiares de personas con adicciones aportó testimonios crudos al debate. Stella Maris Garaventa, acompañante terapéutica e integrante de Madres Territoriales de Chivilcoy, describió la situación en la provincia de Buenos Aires como de fuerte desamparo. Denunció que las respuestas estatales son insuficientes y que muchas madres sostienen solas a jóvenes atravesados por consumos problemáticos.

Garaventa calificó a la norma vigente como “una ley asesina” porque, a su entender, deja a los chicos sin posibilidad real de tratamiento oportuno. En su intervención, sostuvo que las estadísticas sobre el drama del consumo se pueden leer “en las lápidas de los cementerios y en la superpoblación de las cárceles”, y reclamó que la internación no voluntaria sea entendida como un derecho a la vida y no como una vulneración.

Puntos centrales del proyecto de reforma

  • Refuerza el rol de los médicos psiquiatras dentro de los equipos interdisciplinarios y establece su participación obligatoria en la atención.
  • Otorga mayor peso a la evaluación médica en decisiones sensibles como diagnósticos, tratamientos y definiciones de internación.
  • Mantiene la internación como recurso excepcional, pero explicita la posibilidad de internaciones no voluntarias cuando exista riesgo grave para la vida o la integridad de la persona o de terceros.
  • Integra formalmente el consumo problemático de sustancias a las políticas de salud mental y habilita la creación de dispositivos específicos, tanto ambulatorios como de internación.

El oficialismo asegura que la reforma busca llegar antes a los casos críticos, mientras que académicos y organizaciones temen un retroceso en el enfoque de derechos.

Con posiciones muy marcadas y reclamos de ajustes de diversos sectores, el oficialismo confía en reunir las firmas para emitir dictamen en el Senado. Luego será la Cámara alta la que deberá definir si acompaña o modifica una reforma que promete reconfigurar el abordaje estatal de la salud mental y las adicciones en la Argentina.

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