Dos países latinoamericanos chocan por la energía: ¿qué detonó la pugna?

Estas naciones no han logrado resolver diferencias comerciales que datan desde 2019.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, informó este jueves la suspensión inmediata de la venta de energía eléctrica a Costa Rica, una medida que toma a raíz de que su homóloga costarricense, Laura Fernández, anunciara que activaría “todos los mecanismos que estén a su alcance” para eliminar el bloqueo que mantiene el Gobierno panameño a los productos ticos.

“Por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”, dijo Mulino. Panamá prohibió la importación de alimentos como el banano, plátano, carne de res, pollo, cerdo, fresas, lácteos y piña en medio de una disputa comercial y fitosanitaria que escaló entre 2019 y 2020.

Panamá justificó el bloqueo al argumentar la protección de su salud pública debido a que alegan que las plantas costarricenses incumplen permisos sanitarios, presentan plagas y residuos de pesticidas, detalla la prensa local.

La mandataria costarricense instruyó al canciller Manuel Tovar para que “ponga en funcionamiento una estrategia bilateral y siente una mesa de trabajo que tiene que dar resultados” para poner fin al bloqueo comercial. “No voy a consentir que se maltrate, por bloqueos que no tienen sustento legal, a los productores nacionales”.

“Hay gente perdiendo muchos millones en Costa Rica, productores de lácteos, de papa, de cebolla. Vamos a activar todos los mecanismos que estén a nuestro alcance para hacer justicia para el agro costarricense”, agregó Fernández, citada por medios locales, sobre el conflicto entre ambos países centroamericanos.

En respuesta, Mulino señaló que las declaraciones de su par vecina lo sorprendieron. “Yo fui el principal sorprendido de esas declaraciones (…) este es un tema importante para Costa Rica, pero también para Panamá, y mi deber es proteger a los panameños porque por más de 10 años un sin número de empresas panameñas que trabajaban en Costa Rica fueron bloqueadas en ese país”.

La prensa costarricense señala que la decisión de Panamá de no vender electricidad a sus vecinos “no es menor, especialmente si se toma en cuenta que el país se prepara para un 2026 marcado por los efectos del fenómeno de El Niño, que se prevé traerá sequías y la posibilidad de racionamientos eléctricos ante la esperada baja en la producción energética local”.

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