Un informe elaborado por la Universidad Siglo 21 sobre 400 empresas argentinas reveló que el 55% presenta baja o nula participación de mujeres en sus estructuras laborales. La desigualdad se profundiza en los puestos de decisión: apenas el 17,3% de las máximas autoridades son mujeres y el porcentaje cae al 9,6% en las grandes compañías.

La participación femenina dentro de las empresas argentinas continúa lejos de alcanzar niveles de equidad, especialmente en los espacios de conducción. Así lo expone el informe “Radiografía de la igualdad de género en las empresas de Argentina hoy”, elaborado por el Instituto de Género e Inclusión de la Universidad Siglo 21 a partir de un relevamiento realizado durante 2025 sobre 400 compañías de distintos tamaños y sectores.
La investigación detectó que alrededor del 55% de las firmas relevadas tiene hasta un 25% de mujeres en su dotación o directamente carece de presencia femenina. El trabajo identificó que casi la mitad de las empresas presenta estructuras marcadamente masculinizadas, una situación que, según el estudio, impacta tanto en la cultura organizacional como en las prácticas laborales.
El relevamiento incluyó compañías radicadas en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Corrientes, Comodoro Rivadavia y San Miguel de Tucumán. La metodología utilizada fue cuantitativa, mediante encuestas telefónicas y cuestionarios estructurados, con un nivel de confianza del 95%.
Alta dirección: un espacio todavía dominado por varones
La desigualdad se vuelve todavía más visible al observar los puestos de máxima autoridad. El 82,8% de las empresas encuestadas señaló que el cargo principal está ocupado por un varón, mientras que solo el 17,3% indicó que una mujer ejerce la conducción superior. En las compañías de más de 250 empleados, la cifra desciende al 9,6%.
El informe muestra que las microempresas presentan los niveles relativamente más altos de liderazgo femenino. Allí, el 26,8% de las máximas autoridades son mujeres. Sin embargo, la participación disminuye a medida que aumenta el tamaño de la organización.
La investigación también analizó la denominada segunda línea de liderazgo, es decir, quienes reportan directamente a la máxima autoridad. En ese nivel, el 7,5% de las empresas no tiene mujeres y el 35,6% registra menos del 10% de participación femenina. Solo el 14,5% supera el 50% de presencia de mujeres en esos cargos.
Las autoras del estudio sostienen que esta configuración evidencia la persistencia de barreras estructurales conocidas como “techo de cristal” y “peldaños rotos”, que limitan el acceso femenino a posiciones estratégicas de poder.
Pocas estrategias formales y baja adopción de medidas específicas
El informe también evaluó las políticas empresariales orientadas a la igualdad de género. Solo el 16,8% de las compañías afirmó contar con una estrategia escrita para promover la equidad, mientras que aproximadamente siete de cada diez empresas todavía carecen de ese instrumento.
Entre las organizaciones que sí poseen estrategias formalizadas, la mitad cuenta con indicadores de seguimiento y el 85,1% comunica esos lineamientos al conjunto de la empresa. El porcentaje aumenta en las firmas de mayor tamaño, aunque el estudio aclara que esto todavía no se traduce en una presencia significativamente superior de mujeres en la conducción.
Las políticas de no discriminación aparecen en el 44,3% de las empresas relevadas y apenas el 28,5% dispone de mecanismos de prevención y tratamiento de situaciones vinculadas con discriminación o violencia por razones de género. La correlación más favorable se observa en compañías que ya cuentan con estrategias formales de igualdad.
En paralelo, solo el 22% implementa acciones positivas para acelerar la equidad. Entre las medidas más frecuentes aparecen modalidades de trabajo flexible, eliminación de sesgos en búsquedas laborales y metas de participación femenina en sectores tradicionalmente masculinizados.
La inversión sigue siendo limitada
Uno de los datos más relevantes del estudio se vincula con la asignación de recursos económicos. Apenas el 5,5% de las empresas relevadas destinó presupuesto específico para políticas de igualdad de género durante 2025 y el mismo porcentaje proyectó hacerlo en 2026.
La proporción mejora entre empresas con estrategias formalizadas, donde alcanza el 20,9%, y también en compañías de más de 250 empleados, aunque allí emergió otro fenómeno que preocupa a las investigadoras: la desaceleración o reducción de la inversión.
Según el relevamiento, cuatro de cada diez grandes empresas redujeron su presupuesto destinado a igualdad de género en más de un 10% entre 2024 y 2025. El mismo porcentaje prevé recortes similares para 2026 y ninguna anticipó incrementos superiores al 10%.
La investigación identificó además una relación directa entre presencia femenina y asignación presupuestaria. Las compañías con menos del 25% de mujeres registraron los mayores recortes, mientras que aquellas con mayor participación femenina mostraron niveles relativamente superiores de inversión y continuidad en estas políticas.
La formalización de estrategias de igualdad favorece la adopción de políticas, mecanismos y acciones concretas, aunque todavía no logra modificar de manera significativa la distribución del poder dentro de las organizaciones.
Las investigadoras recomiendan fortalecer los indicadores de seguimiento, ampliar la inversión y priorizar medidas estructurales como programas de liderazgo, mentorías y metas de participación femenina, especialmente en las empresas de gran tamaño donde las barreras verticales persisten con mayor intensidad.
La igualdad de género sigue siendo un objetivo pendiente en buena parte del entramado empresarial argentino y advierte que, sin recursos ni políticas sostenidas, los avances podrían continuar siendo lentos y desiguales.

