Crisis en la ruta del pulóver: cierran locales en Mar del Plata

La histórica Juan B. Justo, símbolo textil marplatense, en jaque

Locales cerrados sobre la avenida Juan B. Justo en Mar del Plata

NewsITe

La tradicional “ruta del pulóver” de Mar del Plata atraviesa uno de los momentos más delicados desde su surgimiento como polo textil. Sobre la avenida Juan B. Justo, durante décadas sinónimo de sweaters y prendas tejidas para turistas y mayoristas, hoy se multiplican las persianas bajas, los carteles de alquiler y las liquidaciones por cierre definitivo. La combinación de crisis económica, caída del consumo e inseguridad configura un escenario que amenaza con cambiar la fisonomía comercial de la ciudad.

Comerciantes consultados señalan que muchos de los locales que cerraron no encuentran reemplazo. “No hay negocio que pueda sostenerse”, coinciden, al describir costos fijos altos, ventas desplomadas y menor circulación de gente, sobre todo en las calles laterales, cada vez más oscuras y desiertas al caer la tarde.

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Juan B. Justo, en el tramo que va desde Buenos Aires hasta Alem, se consolidó durante años como un corredor de casi dos kilómetros que marcaba una parada obligada para quienes visitaban Mar del Plata. Allí funcionaban fábricas y casas de sweaters que llegaron a construir una verdadera marca de identidad local, apoyada también en la cercanía con el Puerto y sus centros comerciales. Hoy, esa postal se ve reemplazada por vidrieras vacías y promociones agresivas que no alcanzan para revertir la tendencia.

Cierres, números en rojo e inseguridad en los corredores comerciales

Un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) de Mar del Plata, que analizó 2.442 locales en distintos ejes comerciales, puso en datos lo que ya se percibe a simple vista. La avenida Juan B. Justo y la zona de 12 de Octubre registran los porcentajes más altos de cierre, con cerca de un 15% de persianas bajas, casi el doble del promedio general de la ciudad, que se ubica en 7,8%.

En algunas cuadras, como la del 800 de Juan B. Justo, la situación es elocuente: locales que permanecen cerrados desde hace meses, una emblemática fábrica de camperas que bajó definitivamente sus persianas tras la temporada de verano y otros comercios que reducen horarios o abren solo algunos días a la semana para intentar contener gastos.

Ni siquiera la llegada del frío, históricamente el mejor momento para el rubro textil, permitió un repunte. Germán, comerciante de una firma local con más de medio siglo de historia, detalló que en enero vendieron un 16% menos de prendas que en el mismo mes del año anterior y apuntó a la apertura de importaciones, el dólar planchado y los altos costos como factores que erosionan la rentabilidad.

Impacto en el Puerto y caída del consumo en los barrios comerciales

La crisis se extiende a los corredores cercanos al Puerto marplatense, como Talcahuano y 12 de Octubre. Allí, los comerciantes repiten una misma frase: “no hay plata”. Tras las seis de la tarde, describen un panorama de calles vacías y un crecimiento de los hechos de inseguridad que obliga a adelantar cierres o invertir en medidas de protección.

  • Barcos parados y menor actividad pesquera, con baja rentabilidad y conflictos laborales.
  • Disminución del poder adquisitivo de miles de familias vinculadas al sector.
  • Locales que reportan caídas de ventas de entre 50% y 60% en el último año.

Marcela, encargada de un local de indumentaria sobre 12 de Octubre, aseguró que las ventas se redujeron casi un 60% en el último año, impactadas por la merma en el ingreso de trabajadores de la pesca y sus familias. Carla, comerciante con 45 años en la zona, habló de una baja cercana al 50% pese a vender prácticamente “a precio de costo”.

“Después de las seis de la tarde esto es un desierto. No solo no viene gente, sino que además tenemos robos todos los días”, resumió Andrés, almacenero de la zona del Puerto.

La histórica avenida Juan B. Justo, emblema del pulóver marplatense y referencia turística durante décadas, enfrenta así una crisis profunda que pone en riesgo parte de la identidad comercial de Mar del Plata. Comerciantes y entidades empresarias reclaman medidas de alivio impositivo, financiamiento accesible y políticas de seguridad que permitan reactivar uno de los circuitos más representativos de la ciudad.

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