Narcoaviones, fideicomisos y la ruta argentina de Fred Machado

Documentos de EE.UU. revelan el circuito de narcoaviones

Una investigación de la Justicia federal de Estados Unidos, tramitada en el estado de Texas, expuso un entramado de fideicomisos aeronáuticos utilizados para el tráfico internacional de cocaína y dejó al descubierto nexos directos con la Argentina. En el centro de la escena aparece el empresario Federico “Fred” Machado, señalado como pieza clave en la operatoria de una flota de aviones con matrícula estadounidense vinculados a cargamentos narco decomisados en Centroamérica.

Según documentos oficiales de la Federal Aviation Administration (FAA), la DEA y Homeland Security Investigations (HSI), el circuito financiero bajo sospecha movió más de 75 millones de dólares a través de estructuras de trusts aeronáuticos. Parte de esos fondos se canalizó hacia sociedades asociadas a Machado, como South Aviation y Pampa Aircraft Financing, mientras que una transferencia de 200.000 dólares referenciada a nombre del economista y dirigente argentino José Luis Espert incorporó un condimento político al expediente.

Las pruebas incorporadas a la causa U.S. v. Mercer-Erwin incluyen registros aeronáuticos, correos electrónicos internos, contratos y planillas bancarias. Allí se detalla cómo Aircraft Guaranty Corporation (AGC) y Wright Brothers Aircraft Title (WBAT) operaban como engranajes centrales para registrar aviones a nombre de trusts en Estados Unidos, ocultando a los beneficiarios reales. De ese modo, aeronaves que luego fueron incautadas con cocaína en Belice, Guatemala, Venezuela y otros países siguieron generando movimientos de papeles aún después de los decomisos.

Aviones incautados con cocaína y maniobras posteriores

Uno de los casos paradigmáticos es el del Gulfstream N311BD, registrado a través de un trust manejado por AGC. Dos meses después de esa inscripción, la aeronave fue interceptada en Belice con 2,3 toneladas de cocaína. Las imágenes incorporadas al expediente muestran paquetes con sellos de marcas reconocidas como Apple, Quaker, Nike y Eiffel Tower, una estética que los investigadores asocian a sellos utilizados por el Cártel de Sinaloa en distintos cargamentos.

A pesar de que el avión ya se encontraba bajo custodia de las autoridades beliceñas, correos electrónicos internos dan cuenta de consultas sobre “cómo proceder” tras el decomiso y de la presentación ante la FAA de un bill of sale para transferir formalmente la aeronave al mexicano Heriberto Calderón Gastélum. Para HSI, esa secuencia exhibe la persistencia del circuito documental aun cuando el avión había sido incautado por tráfico de drogas.

Un patrón similar se observa en el caso del N305AG, un jet ejecutivo Hawker 800 (BAE 125-800A) que fue detenido en Guatemala con aproximadamente 1,7 toneladas de cocaína y una matrícula falsa. Las fotos del expediente muestran ladrillos de droga con sello Ferragamo, armas y otros elementos. Días después del operativo, se presentó documentación para transferir la aeronave, pese a que continuaba bajo custodia del Estado guatemalteco.

La acusación de la justicia estadounidense sostiene que la estructura de trusts operada por AGC fue funcional a maniobras de fraude electrónico, lavado de dinero, ocultamiento de dueños de aeronaves y tráfico de cocaína. En ese andamiaje aparece la figura de Fred Machado como dueño u operador de South Aviation y Pampa Aircraft Financing, firmando contratos por aviones de alto valor, entre ellos un Gulfstream G650 tasado en unos 50 millones de dólares y un Boeing 777 valuado en 24 millones.

Paralelamente, WBAT administraba cuentas escrow destinadas a resguardar fondos de operaciones de compraventa de aviones hasta que se concretaran o se devolviera el dinero al depositante. El análisis financiero incorporado al expediente indica que entre 2016 y 2020 se giraron 75,66 millones de dólares desde esas cuentas hacia sociedades vinculadas a Machado, en operaciones que abarcaron al menos nueve aeronaves identificadas por matrícula o número de serie.

Para los investigadores, no se trató de una única compra, sino de un flujo continuo de depósitos, reembolsos y contratos. La tesis de la fiscalía es que parte de los fondos que debían permanecer íntegramente en escrow no fueron mantenidos en esa condición, lo que abre la hipótesis de desvíos y lavado en paralelo a la operatoria aeronáutica formal.

La conexión argentina: política, empresas y socios locales

La “pista argentina” aparece en tres niveles. En primer lugar, la propia figura de Machado, detenido en la Argentina y señalado como financista del espacio político de Espert, con contratos por montos millonarios encontrados al momento de su arresto. En segundo lugar, la transferencia de 200.000 dólares referenciada al dirigente liberal, incluida en las planillas de movimientos bancarios analizadas por las autoridades estadounidenses.

El tercer eslabón está ligado al negocio aeronáutico local. Documentación del caso menciona al avión N100QR, un Canadair Challenger 600 destruido en Venezuela en un episodio vinculado a vuelos ilegales de narcotráfico. En esa operación figura Easy Flight Inc., con domicilio declarado en Buenos Aires y el empresario Mariano Aníbal Garbini como responsable. Registros societarios de Florida asocian a Easy Flight con “Gustavo Ranucci” como vicepresidente, un nombre que coincide con el de un empresario argentino ligado al mundo del deporte y el espectáculo, aunque sin confirmación plena de identidad en los registros estadounidenses.

Más allá de esas vinculaciones, el expediente también da cuenta de advertencias tempranas. En 2019, un ejecutivo vinculado a la aviación mexicana alertó por correo a la cúpula de AGC que aviones bajo sus trusts aparecían involucrados en accidentes con cocaína en México. Propuso endurecer los controles sobre los beneficiarios reales de las aeronaves para “reducir drásticamente el uso del trust para estas actividades de drogas”. Pese a esas señales, la estructura se mantuvo operativa hasta que la investigación federal derivó en allanamientos, secuestro de datos y, finalmente, condenas.

En paralelo, la situación de Machado en Texas dio un giro al aceptar declararse culpable por lavado de dinero y fraude, mientras la fiscalía se encamina a dejar de lado la acusación directa por narcotráfico, siempre supeditado a la homologación judicial. La causa, sin embargo, deja un rastro contundente: una red global de narcoaviones, fideicomisos aeronáuticos usados como pantalla y un conjunto de conexiones financieras y políticas que llegan hasta la Argentina.

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