Fujimori y Sánchez se medirán en una segunda vuelta clave

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La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú finalizó el escrutinio de las elecciones del 12 de abril y confirmó que Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por Perú) se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial, prevista para el 7 de junio. Con el 100% de las 92.766 actas procesadas, el país se encamina a un nuevo balotaje entre dos proyectos ideológicos opuestos.
De acuerdo con los resultados oficiales, Fujimori se impuso en la primera vuelta con el 17,18% de los votos, lo que representa 2.877.678 sufragios. Detrás se ubicó Sánchez, con el 12,03% (2.015.114 votos), superando por un estrecho margen —algo más de 21.000 votos— a Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, quien quedó tercero con el 11,9% (1.993.904 votos).
La normativa electoral peruana establece que un candidato necesita más del 50% de los votos válidos para consagrarse en primera vuelta. Al no haberse alcanzado ese umbral, los dos más votados avanzan a una segunda instancia, en la que se definirá quién gobernará el país sudamericano hasta 2031. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar los resultados definitivos de la primera ronda este domingo 17 de mayo.
Dos modelos confrontados rumbo al 7 de junio
A los 50 años, Keiko Fujimori vuelve a disputar la presidencia con una plataforma de marcado perfil promercado. Su campaña pone el foco en la atracción de inversiones, el crecimiento económico y una política de mano dura frente a la inseguridad, en línea con el legado político de su padre, el exmandatario Alberto Fujimori. Su figura genera adhesiones y rechazos en partes iguales, tanto por ese parentesco como por las causas judiciales que atravesó en los últimos años.
Roberto Sánchez, de 57 años, llega al balotaje representando a la izquierda agrupada en Juntos por Perú. Propone revisar el modelo de desarrollo vigente y otorgar mayor protagonismo al Estado en áreas estratégicas de la economía. Entre sus ejes de campaña se destacan el fortalecimiento de las políticas sociales, reformas de gobernanza y un abordaje de la inseguridad basado en la prevención y la inclusión, además de cambios institucionales para mejorar la representación política.
El resultado del 7 de junio se definirá, en buena medida, por el comportamiento del electorado que en la primera vuelta optó por alternativas como la de López Aliaga y otros candidatos que no lograron acceder al balotaje. Analistas locales señalan que la campaña entrará ahora en una fase de fuerte polarización, con debates centrados en el rumbo económico, la lucha contra el crimen organizado y la estabilidad institucional de Perú, que ha atravesado en la última década múltiples crisis políticas y recambios presidenciales.
Con el escrutinio concluido, Perú ingresa en semanas decisivas: el balotaje entre Fujimori y Sánchez definirá no sólo al próximo presidente, sino también el modelo de país que predominará durante los próximos años.
Mientras tanto, la ONPE y el JNE ultiman los preparativos logísticos para la segunda vuelta, en un contexto de atención regional por el impacto que pueda tener el resultado en el escenario político sudamericano.

