Hantavirus y Covid-19: diferencias clave y nivel de riesgo

Hantavirus: qué es y por qué no es comparable al Covid-19

El reciente brote de hantavirus detectado en pasajeros de un crucero encendió las alarmas sanitarias y reavivó recuerdos de la pandemia de Covid-19. Sin embargo, especialistas nacionales e internacionales remarcan que se trata de enfermedades muy distintas, tanto en su forma de transmisión como en su capacidad de contagio y su potencial impacto global.

El hantavirus pertenece a una familia viral asociada principalmente a roedores silvestres. Las personas se infectan, en la mayoría de los casos, al inhalar partículas provenientes de orina, saliva o excrementos de ratones y ratas infectadas que se mezclan con el polvo ambiental, en galpones, viviendas rurales o espacios cerrados mal ventilados.

El Covid-19, en cambio, es causado por el SARS-CoV-2, un coronavirus con alta capacidad de transmisión entre personas, que se propaga con facilidad por vía aérea, sobre todo en ambientes cerrados y concurridos. Esa diferencia explica por qué el coronavirus generó una pandemia global, mientras que los hantavirus producen brotes limitados y normalmente asociados a contextos específicos.

Medidas de prevención y situación del brote actual

Siguiendo las recomendaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), todos los pasajeros del buque donde se detectaron los casos fueron considerados contactos de alto riesgo. Por ese motivo, debieron cumplir aislamiento y una estricta vigilancia de síntomas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió un período de cuarentena de 42 días para las personas expuestas al virus. Este lapso supera al período de incubación del SARS-CoV-2 y busca contemplar el tiempo máximo en el que podría desarrollarse la enfermedad tras la exposición.

En este brote se identificó como responsable al virus Andes (ANDV), variante propia de Sudamérica. Hasta el momento, no hay evidencia científica que indique un cambio en su forma de transmisión. Sí se reconoce que la situación es inédita en el ámbito marítimo, lo que llevó a expertos a señalar, en un artículo publicado en la revista International Journal of Infectious Diseases, las falencias en la preparación de la industria de cruceros frente a zoonosis emergentes.

Cómo evolucionan el virus Andes y otros hantavirus

El primer aislamiento del virus Andes en humanos en América se registró en un niño de 10 años que luego falleció por síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Años más tarde, entre 2018 y 2019, un brote en la provincia de Chubut dejó 34 infecciones confirmadas y 11 muertes, según un trabajo difundido por The New England Journal of Medicine.

Aquel episodio se vinculó a la introducción de una sola especie de roedor y aportó evidencia de transmisión de persona a persona, incluso con la participación de llamados “supercontagiadores”, individuos que eliminaron mayor cantidad de virus y facilitaron la propagación. Fenómenos similares se observaron durante la pandemia de Covid-19.

Para el veterinario y especialista en Salud Global Fernando Esperón, de la Universidad Europea, el virus Andes se comporta de acuerdo con lo esperado: los análisis genómicos recientes muestran que la secuencia es casi idéntica a la conocida previamente, con escasas mutaciones. Los hantavirus, en general, mantienen un equilibrio estable con sus hospedadores naturales, por lo que no necesitan replicarse en forma masiva ni cambian tan rápidamente.

  • Cada variante de hantavirus suele estar asociada a una sola especie de roedor.
  • La transmisión a humanos ocurre, en la mayoría de los casos, por inhalación de aerosoles contaminados.
  • La transmisión entre personas es excepcional y se ha documentado principalmente con el virus Andes.

Los especialistas coinciden en que la clave para reducir el riesgo está en el control de roedores, la correcta ventilación y limpieza de ambientes rurales y periurbanos, y la rápida consulta médica ante la aparición de síntomas compatibles, como fiebre, dolor muscular intenso y dificultad respiratoria. Con estas medidas, el hantavirus puede mantenerse bajo vigilancia sin generar un escenario similar al del Covid-19.

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