Hezbolá promete mantener la ofensiva y endurece su postura

Tensión en Líbano: Hezbolá promete una “pesadilla” para Israel

Combatientes de Hezbolá en la frontera con Israel

NewsITe

El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, envió un mensaje directo a sus combatientes y a la comunidad internacional al asegurar que la organización chiita no abandonará “el campo de batalla” y que buscará convertirlo en una “pesadilla” para Israel. La declaración se difundió a través de la televisión libanesa y refuerza la idea de que el grupo no está dispuesto a retroceder tras la escalada iniciada el 2 de marzo.

En su carta, Qassem remarcó que Hezbolá seguirá defendiendo al Líbano y a su población “sin importar el tiempo que conlleve ni lo grandes que sean los sacrificios”. También subrayó que la organización no regresará a la situación previa al 2 de marzo, fecha desde la cual se intensificaron los enfrentamientos transfronterizos con el Ejército israelí en un contexto de fuerte tensión regional.

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El líder del movimiento chiita reclamó que cualquier negociación con Israel se desarrolle de forma indirecta, al considerar que un diálogo directo significaría “ganancias gratuitas para Israel” y “concesiones a cambio de nada” por parte del Estado libanés. En ese marco, planteó una serie de condiciones prioritarias: el cese de los bombardeos israelíes, la retirada de fuerzas del territorio libanés, el despliegue del Ejército nacional al sur del río Litani, la liberación de prisioneros, el retorno seguro de los desplazados y el inicio de un amplio plan de reconstrucción.

Condiciones de Hezbolá y panorama regional

Qassem sostuvo que el arsenal de Hezbolá constituye un asunto interno del Líbano y que cualquier discusión al respecto debe darse en el marco de una estrategia nacional de defensa, siempre y cuando se respeten las demandas soberanas del país. Además, consideró que un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos que incluya el fin de los ataques contra territorio libanés podría transformarse en “una gran oportunidad” para detener la guerra y desescalar la crisis.

El mensaje del líder de Hezbolá se da tras la entrada en vigor, el mes pasado, de un cese del fuego entre Israel y el Líbano, luego de semanas de intercambios de fuego a lo largo de la frontera. Sin embargo, la tregua no logró frenar por completo la violencia. De acuerdo con el portal libanés Elnashra, que citó datos del Ministerio de Salud, al menos 380 personas —entre ellas 22 niños y 39 mujeres— murieron en territorio libanés a raíz de ataques israelíes registrados después del alto el fuego.

Víctimas, daños y nuevos incidentes

Según esa misma fuente, el saldo total de víctimas desde el inicio de los bombardeos, el 2 de marzo, asciende a unas 2.900 personas, lo que refleja la magnitud del impacto humanitario y material del conflicto en uno de los países más frágiles de la región. A ello se suma el desplazamiento de miles de civiles, la destrucción de infraestructura clave y el deterioro de una economía ya golpeada por años de crisis política y financiera.

En paralelo, el Ejército israelí informó que su Fuerza Aérea interceptó este martes un dron lanzado “desde el este”. La televisión pública Kan TV News precisó que la interceptación ocurrió cerca de Eilat, ciudad turística ubicada sobre la costa del mar Rojo. De acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel, no se activaron sirenas de alerta debido al protocolo aplicado para este tipo de amenazas aéreas y no se brindaron más detalles sobre el origen del artefacto.

  • Hezbolá promete sostener su presencia militar en la frontera y rechaza volver al escenario previo al 2 de marzo.
  • El Líbano contabiliza cerca de 2.900 muertos por ataques israelíes desde el inicio de la última escalada.
  • La posible negociación entre Irán y Estados Unidos se observa como un factor clave para destrabar el conflicto.

“No abandonaremos el campo de batalla y lo convertiremos en una pesadilla para Israel”, afirmó Naim Qassem, secretario general de Hezbolá.

En este contexto, la comunidad internacional sigue de cerca la situación en la frontera entre Israel y el Líbano, con llamados a respetar el alto el fuego y a reactivar los canales diplomáticos. Mientras tanto, la sociedad civil libanesa enfrenta las consecuencias directas de una confrontación que amenaza con reavivar un conflicto abierto de mayores proporciones en Medio Oriente.

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