El pasajero argentino que vivió el brote sin miedo

NewsITe
Carlos Ferello, el único argentino que viajaba a bordo del crucero en el que se detectaron casos de hantavirus, contó cómo se vivieron esas horas en alta mar y aseguró que, pese al impacto internacional del episodio, él “nunca” sintió miedo. El barco navegaba por el Atlántico cuando se confirmó la presencia del virus, lo que encendió alertas sanitarias en varios países y reavivó el recuerdo de la pandemia de Covid-19.
En diálogo con el programa Nadie nos para, que conduce Beto Casella por Rock & Pop, Ferello calificó como “descomunal” la repercusión que tuvo el caso a nivel global. A su entender, la magnitud de la cobertura y las medidas adoptadas respondieron al temor persistente de que pueda repetirse un escenario similar al que desató el coronavirus en 2020, con restricciones, cierres de fronteras y un fuerte impacto social y económico.
El pasajero argentino destacó el rol de las autoridades sanitarias y diplomáticas: “Desde el Ministerio de Salud, el Consulado en Tenerife y el de Holanda estuvieron espectaculares”, remarcó. Según relató, el acompañamiento oficial fue clave para quienes se encontraban lejos de su país y con información fragmentada sobre lo que estaba ocurriendo a bordo. “Te sentís protegido, se portaron increíblemente bien”, agregó.
Cómo empezó el brote a bordo del crucero
Ferello detalló que el origen del brote estaría vinculado a un matrimonio holandés al que en el barco identificaban como el “paciente cero”. El hombre habría embarcado ya infectado, aunque en un primer momento los síntomas se confundieron con un cuadro febril común. Como ocurre en la mayoría de los cruceros, la enfermería contaba con recursos limitados y no tenía capacidad para realizar análisis complejos que permitieran detectar rápidamente el hantavirus.
En plena travesía, el crucero pasó cerca de una de las islas más remotas del planeta, en medio del océano Atlántico, entre África y Sudamérica. Sin embargo, las autoridades descartaron desembarcar allí por falta de infraestructura sanitaria. La nave continuó viaje hasta la isla de Santa Elena, con mejores servicios médicos, donde finalmente se produjo el descenso de la viuda del turista holandés, que ya presentaba síntomas. Ella fue trasladada a Johannesburgo, Sudáfrica, donde falleció poco después.
Confirmación del hantavirus y medidas de prevención
Recién después de esa muerte se encendieron todas las alarmas. Los análisis realizados en tierra confirmaron que se trataba de hantavirus, una enfermedad que puede transmitirse a los humanos principalmente por contacto con excretas de roedores infectados y que, en casos graves, provoca un síndrome pulmonar severo. Cuando la información llegó de manera oficial al crucero, la embarcación ya había abandonado la zona, pero se activó un protocolo especial a bordo.
- Se detectó a otro pasajero con síntomas compatibles, un ciudadano inglés veterano de la guerra de Malvinas, que fue desembarcado en una base militar inglesa y estadounidense.
- También se contagiaron el médico del barco y un guía, quienes habían tenido contacto cercano con los primeros casos.
- Las autoridades del crucero reunieron a los pasajeros en un salón para explicar la situación y pedir el cumplimiento estricto de las medidas de prevención.
Según el testimonio de Ferello, se insistió en el lavado frecuente de manos, el uso responsable de los espacios comunes y la atención inmediata de cualquier síntoma sospechoso. Aunque el episodio generó incertidumbre, el argentino insistió en que en ningún momento sintió pánico y valoró el trato recibido tanto por la tripulación como por los equipos de salud.
“Nunca tuve miedo. Me pareció descomunal la movida en el mundo, pero se entiende por el miedo a que haya otra pandemia como la del Covid”, resumió Ferello sobre la experiencia vivida.
El caso se suma a otros episodios recientes que mantienen en alerta a los sistemas sanitarios de distintos países frente a enfermedades infecciosas emergentes. Para los especialistas, la clave pasa por la detección temprana, la comunicación transparente y la coordinación entre organismos de salud y autoridades consulares, especialmente cuando los hechos se desarrollan en contextos de viaje internacional como cruceros o vuelos de larga distancia.

