Indulto en Italia reaviva el caso Berlusconi y salpica a Uruguay

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El indulto concedido en Italia a Nicole Minetti, ex asesora regional y figura central de los escándalos vinculados a Silvio Berlusconi, abrió una fuerte controversia política y judicial que ahora se extiende a Uruguay. La medida, firmada por el presidente Sergio Mattarella como un gesto de “clemencia humanitaria”, se apoyó en la necesidad de Minetti de dedicarse al cuidado de un niño adoptivo con problemas de salud.
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Con el correr de los días, sin embargo, la versión oficial comenzó a resquebrajarse. De acuerdo con registros judiciales en el departamento de Maldonado, el niño no sería huérfano, como se argumentó, sino que tendría padres biológicos vivos. Esa revelación llevó a la reapertura de expedientes en Uruguay y a una revisión crítica del proceso de adopción internacional que permitió que el menor saliera del país.
El caso se remonta a 2017, cuando el niño nació en un entorno de alta vulnerabilidad y quedó bajo la órbita del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). Fue entonces cuando Minetti y su pareja, el empresario italiano Giuseppe Cipriani, comenzaron a construir un vínculo con el menor y posteriormente iniciaron los trámites formales de adopción. La sospecha central es que el chico habría sido trasladado al exterior antes de que existiera una tutela legal firme.
Las dudas se profundizaron al conocerse las circunstancias que rodearon la pérdida de la patria potestad por parte de los padres biológicos, concretada recién en 2023. Organismos de control y operadores judiciales señalan posibles irregularidades en los plazos, en la notificación a la familia de origen y en el seguimiento de las decisiones administrativas que habilitaron el proceso adoptivo.
Muertes, desapariciones y tensión política entre Italia y Uruguay
El expediente uruguayo fue adquiriendo ribetes de thriller judicial. Dos abogados vinculados a la causa murieron en un incendio rodeado de peritajes contradictorios, lo que alimenta hipótesis de encubrimiento o presiones externas. A esto se suma la desaparición de la madre biológica del niño, buscada a nivel nacional sin resultados hasta el momento, un dato que refuerza las sospechas sobre la fragilidad del sistema de protección de la niñez.
Mientras tanto, en Italia, el impacto político del indulto es cada vez mayor. Sectores de la oposición reclaman la renuncia del ministro de Justicia, Carlo Nordio, al considerar que el beneficio a Minetti se concedió sobre la base de información incompleta o engañosa. La primera ministra, Giorgia Meloni, salió a respaldar públicamente a Nordio, pero la fiscalía de Milán ya anticipó que podría revisar el caso a la luz de los “hechos gravísimos” surgidos en Uruguay.
- Minetti fue condenada en el marco del caso “Ruby bis” por favorecer la prostitución de menores y por malversación de fondos públicos.
- El vínculo con Berlusconi y el universo del “bunga bunga” vuelve a estar bajo la lupa, esta vez cruzado con la delicada cuestión de las adopciones internacionales.
- El INAU y la Justicia uruguaya enfrentan críticas por presuntas fallas en los controles y en la defensa de los derechos del niño y de su familia de origen.
El escándalo reabre el debate sobre la transparencia en los procesos de adopción internacional y el margen de influencia del poder político y económico en decisiones que deberían estar guiadas por el interés superior del niño.
En este contexto, tanto en Montevideo como en Roma se multiplican los pedidos de informes, comisiones investigadoras y revisiones de protocolos. La posibilidad de que se revise el indulto a Minetti, e incluso se abran nuevas causas penales vinculadas a la adopción, suma tensión a un caso que combina poder, justicia y niñez, y que promete seguir generando repercusiones diplomáticas y políticas en ambos países.

