Tensión en EE.UU. por el cruce entre la Casa Blanca y un late night.

La administración de Donald Trump volvió a abrir un frente de conflicto con los medios de comunicación en Estados Unidos. Esta vez, la mira está puesta sobre ABC, histórica cadena televisiva de señal abierta, luego de una serie de comentarios del conductor Jimmy Kimmel sobre la primera dama Melania Trump que encendieron la polémica política y mediática.
Según una orden difundida este martes por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), el gobierno planea impugnar la licencia de ABC, un paso inusual que, de concretarse, implicaría una revisión profunda de las autorizaciones que permiten a la emisora operar en distintas ciudades del país.
El documento instruye a ABC, propiedad del conglomerado Disney, a presentar en un plazo máximo de 30 días –antes del 28 de mayo– las solicitudes de renovación de licencia para todas sus estaciones de televisión autorizadas. Aunque la FCC sostiene que se trata de una medida vinculada a una investigación en curso, el informe agrega que la decisión es interpretada por especialistas como una posible forma de represalia gubernamental por emitir el programa de Kimmel y resistir presiones políticas.
El origen del conflicto: un monólogo y una respuesta pública
El choque se intensificó a partir de un monólogo de Jimmy Kimmel en el que el presentador bromeó sobre Melania Trump, al señalar que la primera dama parecía una “viuda embarazada”. La frase provocó una dura reacción en X (ex Twitter), donde Melania afirmó que lo de Kimmel “no es comedia” y calificó sus expresiones como “corrosivas”, al considerar que agravan “la enfermedad política” que, según ella, atraviesa Estados Unidos.
“Ya basta, es hora de que ABC tome una postura. ¿Cuántas veces más permitirá la dirección de ABC el comportamiento atroz de Kimmel a costa de nuestra comunidad?”, cuestionó la esposa del exmandatario republicano, reclamando públicamente un límite al humorista.
Trump redobla la presión sobre la cadena
Donald Trump también intervino en la controversia desde su red social Truth Social. Allí acusó a Kimmel de promover un “llamamiento a la violencia” en referencia al tiroteo del sábado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, uno de los eventos políticos y mediáticos más relevantes de Washington.
En ese marco, el ex presidente consideró que el conductor “debería ser despedido de inmediato” por los directivos de ABC. El planteo se inscribe en una larga historia de tensiones entre Trump y las principales cadenas de noticias y entretenimiento estadounidenses, con frecuentes denuncias de “sesgo” y “persecución” hacia su figura y su movimiento político.
Disney respalda al conductor y el debate por la libertad de expresión
Pese a la escalada discursiva, Disney optó por mantener en el aire el ciclo Jimmy Kimmel Live. El programa salió al aire con normalidad este lunes por la noche y el propio Kimmel, lejos de retroceder, volvió sobre el tema en su monólogo, al describir sus dichos anteriores como una “broma muy ligera” vinculada a la diferencia de edad entre la pareja presidencial: Trump tiene 80 años y Melania 56, edad que, remarcó, la hace más joven que él mismo.
El show, uno de los late nights de mayor audiencia y trayectoria en la televisión estadounidense, ya había sufrido una suspensión el otoño pasado, también en medio de presiones políticas sobre ABC y críticas a los contenidos del ciclo. En aquel momento, las miradas se posaron en sus comentarios sobre el activista conservador Charlie Kirk, asesinado a tiros, lo que desató otra cadena de acusaciones cruzadas.
La posible impugnación de la licencia de ABC reaviva en Estados Unidos el debate sobre los límites entre la sátira política, la libertad de expresión y el uso del poder estatal para presionar a medios y figuras críticas. De avanzar el proceso en la FCC, se abriría una batalla legal que podría sentar un precedente de alto impacto para toda la industria televisiva norteamericana.
Mientras tanto, ABC y Disney mantienen el silencio público sobre la disputa, pero sostienen al aire a uno de sus conductores más emblemáticos, en un contexto de fuerte polarización y de cuestionamientos crecientes al rol del periodismo y el entretenimiento en la vida democrática.

